Scarlett, photoshop y otras chicas del montón

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A mí la sociedad cada día me asusta un poco más.
Leía el otro día un comentario terrorífico sobre la filtración del desnudo de Scarlett Johansson que afirmaba que “esa fotografía está retocada, tiene photoshop porque Scarlett tiene más tetas y no está gorda”. Y me reí mucho y muy fuerte porque lo decía tan cabreado y tan convencido de todas las mentiras que el photoshop en portadas de revista, y sujetadores de relleno en estrenos, le habían vendido que me aterroricé,. Además no era el único que criticaba un desnudo que a mi me parecía bello y natural. Luego me di cuenta de que lo natural, hace mucho, ha dejado de ser bello, que el photoshop, el porno y los cánones de belleza están haciendo mucho daño en las neuronas destrozadas de unos misóginos que a la sociedad les brinda la oportunidad de criticar, juzgar, e insultar nuestros cuerpos como si fuéramos mercancía a su merced. Y me pregunto cuántos cuerpos de mujer han tenido en sus brazos como para revolucionar la red en insultos tan parcos de razones y exigir una sociedad limpia de kilos de más.

¿Y cuántos kilos de más le sobran a Scarlett? ¿Cuándo una persona pasa la línea de lo correcto para tener que ser señalada como gorda?

Hubo un tiempo en que dejé que a mi me definiera mi talla de pantalón. Y os aseguro que no era agradable, sobretodo en la adolescencia, el no poder encontrar ropa en las secciones de “ropa joven”. No era agradable tampoco no encontrarme en las sección de “tallas grandes” porque, a parte del WiiFit, a mi no se me considera obesa. Sólo una chica con curvas, una 44 de pantalón. Y os aseguro que el hecho de que las colecciones “jóvenes” sólo llegaran a la 42 (cada día más estrechas) y las tallas grandes empezaran en la 46, me hacía sentirme invisible. No era era nada más que mis complejos entallados en una 44. Y lo pasé mal. Os lo aseguro. Para mi el tener que ir a comprarme era ropa era un tormento.

Luego crecí. Y aprendí. Y me di cuenta de que un número no podía encerrar una vida.

Ni una sociedad entera puede condenar el cuerpo de la mujer. Una sociedad misógina y patriarcal.

Veo a Scarlett desnuda y veo una persona con sueños y esperanzas, como somos todas cuando nos quitamos la ropa. El mejor vestido es un abrazo, os lo aseguro. Y el mejor carmín es una sonrisa. Y no somos ni más ni menos mujeres por nuestra forma de vestir, por nuestros pelos en el cuerpo, por la talla del pantalón. Si somos observadas más o menos en el transporte público, donde somos brutalmente acosadas día tras día. Juzgadas, e incluso señaladas.

Un día decidí que era mucho más que complejos. Y ahora me definen mis sueños, las historias que las personas me dibujan en la piel. Y os aseguro que ya no me asusta entrar en las tiendas y no encontrarme; porque soy más que los disfraces que nos ponemos cada día para tapar los golpes de la vida, cómo nos late el corazón. Ni me asusta no encontrarme en las revistas, o en los anuncios. Porque no me interesan los trazos de photoshop. Me interesan más las historias que el pincel se empeña en borrar. Las marcas de la piel, los lunares y las arrugas que dejar los años (y las risas y sonrisas).

No me interesa vuestro prototipo falso de mujer con el que os masturbáis cada día.

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