Penurias de un graduado

No future

Vas a una entrevista de trabajo (bueno, en prácticas, por supuesto) toda mona y con mil razones en la cabeza por las que esa empresa te necesita, aunque tú, en realidad, no los necesitas a ellos. Pero bueno, siempre será mejor que estar en casa contando las tablas del parquet del salón con una copa en la mano.

Te toca un entrevistador gilipollas, pero bueno, de imbéciles está el mundo lleno, tampoco es una sorpresa mayúscula. Te hace toda clase de preguntas inútiles, siempre con un tono de superioridad y desprecio que te da ganas de clavarle el bolígrafo muy fuerte en el caballito de su jersey. Respecto a tus cualidades para el puesto… ¿por qué iba a preguntarte por ellas? No le importa en absoluto. Que igual lo único que sabes hacer en tu vida son una preciosas bufandas de punto, que a él plin.

Tras una retahíla de preguntas estúpidas e inconcretas, espeta un ‘ahora tú pregúntame lo que quieras’. Bien, empecemos por ‘¿En qué consiste el puesto?’, ya que en 25 minutos de entrevista no te has dignado a mencionarlo, seguido por el horario del mismo. Y terminamos con un discreto ‘¿Tendría alguna retribución?’. En este momento risa, seguida de un silencio. ‘Sí’, dice con una medio risa, ‘150€ mensuales’. Wow, qué ofertón, trabajar 38h semanales para ti prácticamente gratis. No puedo esperar. Creo que me he hecho pis encima de la emoción. ‘Sobre todo querías saber eso último, ¿no?’, dice riendo el muy gilipollas. ¿Es que acaso él trabaja gratis? ¿Es que Rajoy ha decidido pagarnos la casa, la comida y la factura de la luz y no me he enterado?

Pero ahí no queda la cosa, continuamos para Bingo. ‘Entonces podemos firmar un convenio con tu Universidad, ¿no?’… ¿Así de puesto estás? Para tener una plantilla compuesta de becarios a los que explotas no tienes ni mijita de idea. ‘Graduada en 2013’ es, ni más ni menos que ‘graduada en 2013’, adiós Universidad. Le indico que existen otras opciones para hacerme un convenio de prostitución de los que buscan, y me dice hasta en tres ocasiones ‘es que no tenías que haber terminado la carrera’. Se ha cubierto de gloria.

Es decir, que los requisitos son:

  • Una persona con estudios en la materia
  • Con años de experiencia
  • Que esté estudiando, para poder firmar un convenio de prácticas, pero que tenga disponible toda la semana para trabajar (qué pronto volverán los cursos en casete para escuchar mientras duermes)
  • Que esté dispuesta a tener un contrato en prácticas, precario, que no le permitirá acceder a subsidio de desempleo cuando le eches porque ya no puedes explotarle más con una beca
  • Que cobre 150€ al mes por 38 horas semanales trabajando para ti

… Pero, ojo, ¿Qué mierda es esa de tener una carrera? Quédate sin terminarla hasta que cumplas los 40, por lo menos. Total, con tanto cambio de plan de estudios, para entonces tu título no será más que basura, si es que algún día valió para algo.

Y esto, amigos, es el día a día de un graduado en España. ‘Habrá que irse fuera’, dicen algunos. Si ellos supiesen que, a pesar del rollito de la movilidad europea que nos vendieron con Bolonia, el Ministerio de Educación no ha convalidado las asignaturas con el resto de Europa y, por lo tanto, fuera de España no tienes ninguna titulación, bonico…

No future 2

Anuncios