Crazy pills: cuando los loquers toman la ciudad

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Últimamente en Madrid he venido observando ciertas irregularidades en el sexo masculino.

La primera de ellas es el nivel de aceite de esta ciudad. Entendámonos, yo amo profundamente a los homosexuales, 0 problemas con ellos. El problema es cuando todos los homosexuales de este país se concentran en la misma ciudad y ¿dónde están los heteros? Parece que tienen miedo de salir de casa, o que han creado sociedades secretas desde las que planean volvernos a todas loquers, porque esto no se entiende. A lo mejor hemos llegado a tal punto de liberación que los hombres temen decir que son heteros, en lugar de al contrario. Todo esto genera una gran incertidumbre: el gran agujero negro por el que se han ido los hombres heteros de esta ciudad.

La segunda irregularidad son los hombres en sí mismos. Chicos… ¿qué coño os pasa? ¿Hay algo en vuestra mente que no hace contacto o es que la bipolaridad se ha apoderado de vosotros? Cada día oigo, veo y vivo más historias para no dormir relacionadas con vuestra bipolaridad y vuestro loquerismo en general. No voy a ser yo quien de lecciones de estabilidad mental, pero es que lo vuestro tiene telita. Que si no quiero nada serio, pero te trato como a una novia. Que si te he echado de menos, pero llevo semanas pasando de ti. Que si quiero empotrarte, pero en lugar de ello te llevo a ver el fútbol. Que si empotras como los ángeles, pero me tiro a otras… Yo de verdad creo que tenéis una sociedad secreta, un zulo donde os escondéis y os reís de todas nosotras, de todas las situaciones tróspidas que nos hacéis vivir.

Crazy Pills

Como sé que esto no tiene remedio, y yo mucho menos, he creado un producto inútil, que es lo que mejor se me da: Crazy pills. Las Crazy pills son pequeñas cápsulas que pretenden frenar la locura del hombre que las toma. Esto en la teoría. En la práctica son un mecanismo para evitar que las mujeres os demos un guantazo, y en lugar de ello lo cambiemos por un ‘tómate esto, puto loquer, y déjame la cabeza ya quieta’. Disfrutadlas y cread tantas como os sean necesarias. Si no podemos cambiarlos, al menos les diremos de una manera dulce que están como una puta cabra.

Crazy pills 2

Sólo Dalí estaba autorizado a comportarse como un loquer y, sin embargo, ser amado.

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