Tus faltas de ortografía hacen llorar al niño Dios

Tus faltas de ortografía hacen llorar al niño dios

Ayer la estupendástica Estefanía me regalo uno de los mejores libros que España ha dado: ‘Tus faltas de ortografía hacen llorar al niño Dios’. Y el prólogo, simplemente, soy yo:

“El demonio, disfrazado de enfermera, entró en la unidad de neonatos, se inclinó sobre mi cunita y dijo: ‘Yo te maldigo a sufrir por toda la eternidad el mal de la extrema corrección ortográfica. Incordiarás eternamente a tus seres queridos por una be en lugar de una uve. Te desenamorarás de personas de buen corazón en el instante en el que descubras que escriben sin tildes. Tu alma de mierda no encontrará descanso hasta que no hayas vejado públicamente a cualquier persona que cometa una falta. Terminarás muriendo sola, con el corazón negro, podrido de tildes, y una pizza barbacoa fría en el regazo. Y aun sabiendo tu terrible destino, no podrás escapar de esta misión que te encomiendo’. Y desapareció, dejando tufazo a azufre”

Algunas personas hemos nacido para daros por culo a todos los que escribís como una vaca con un bolígrafo en la pezuña a la que le hubiese dado un ictus. Y sé que realmente os da por culo que os corrijan, pero… ¡¿es que nadie va a pensar en nosotros?!

El instituto resulta más traumático que una noche en el Vaticano, rodeado de cuadernos que gritan pidiendo auxilio, rogando una recolocación de comas, un puñado de tildes y un par de guantazos para su dueño, como si de un drogadicto falto de crack se tratase. Sí, así son los cuadernos si se les escucha.

Una vez que abandonas las aulas, piensas que nunca más tendrás que leer un texto escrito a mano por un ser humano, y que Billy y Stevie han hecho todo lo posible por encubrir nuestra ausencia de neuronas ortográficas. PERO NO. Ahí están los medios de comunicación. ¿Que Word te corrige las tildes, las faltas…? Bah, ¡aquí se hace lo que yo digo! Y si quiero poner ‘hinundaciones’, ‘aprovar’, o ‘hechar flores’, ¡pues lo hago!

Y, ojo, que lo mismo eres el Ministerio de Educación y tienes faltas en tu web y en tus comunicados oficiales, ¿sabes? O eres un partido político que critica o defiende al ministro y la cagas pero bien. Y así todo.

Tus faltas de ortografía hacen llorar al niño Dios

Pero lo que realmente ha hecho daño a la lengua en este país ha sido Whatsapp. Messenger ya sentó las bases del pasarse por el forro cualquier tipo de norma ortográfica, pero Whatsapp lo ha terminado de rematar. A veces somos obligados a leer excentricidades como ‘avia’, ‘voi’, ‘iva’, ‘haver’, ‘llendo’… Y aquí tengo yo un pregunta: ¿De verdad es tan costoso escribir ‘que’? Quizá el estado debería subvencionar el Redoxón para que tengáis la energía suficiente para escribir las tres letras de ‘que’ en lugar de las dos de ‘ke’. Invertiríamos en salud mental y ocular.

Hay tantas, TANTAS veces que tienes que echar a patadas de tu vida (y tu Whatsapp) a hombres aparentemente perfectos, pero cuyos mensajes dañan más tus córneas que ver a King África en bañador bailando ‘Comadre compadre’. Pero ¡ay, cuando encuentras a esa persona que escribe como los ángeles! Ya puede llevar el cuello de la camisa subido que se lo perdonarás, ha sumado los puntos suficientes con su ortografía. Triste, pero cierto.

La gente con obsesión ortográfica sufrimos mucho. Somos unos incomprendidos. Vuestras vejaciones a la lengua nos queman por dentro. Caso práctico (y real): estás en la cama con un hombre, todo muy bien, todo perfecto, empotra como los ángeles. Decide que es el momento de cambiar de postura y te suelta un ‘ponte encima mío’. ¡¿Encima mío?! ¿A qué estás jugando? Cortada de rollo total. Y claro, tienes que callarte, porque si corriges a un hombre en pleno éxtasis, igual no le vuelves a ver ni en su foto de perfil de Whatsapp. Porque sí, los adverbios no se pueden poseer, a diferencia de las mujeres a las que les regalas el oído con palabras bonitas y frases bien construidas.

Tus faltas de ortografía hacen llorar al niño dios

*Ojo, que a mí el leísmo me visita como buena madrileña

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