No me llames Dolores llámame Dreamland

Querido lector, Mediaset lleva anunciando su serie-musical revolucionada desde antes que se extinguiesen los dinosaurios; nos ha causado intriga, cansancio, redundancia, y agotamiento, aunque, sin embargo, le dimos un voto de confianza… y así nos lo paga.

Dreamland’ es el claro ejemplo de lo que sucede cuando creas una expectación muy alta ante un producto que no lo es tanto. Y no es por descalificar la nueva ficción que Cuatro estrenó el pasado viernes, pero señores, algo ha fallado. No llegar al millón de espectadores y quedarse en un 4.6% de share es lo que se llama comúnmente como fiasco, fracaso, desplome, “/pa‘qué-e perdío tiempo de mi vida en esto/”.

La ficción española está viviendo unos momentos de altibajos continuos; o tremendos éxitos, o sonados fracasos. Es así. En este caso, el la falta de confianza se hizo todavía más palpable desde el momento que se dio a conocer la fecha del estreno. “¿Un viernes?” “¿Cómo se le ha podido ocurrir al programador ponerla un viernes en prime timel?”, pensamos. Y aún continuamos haciéndolo. ¿Es que la propia cadena quiso desechar dos años de duro trabajo al ver el resultado? Y de ser así, ¿para qué tanta parafernalia con el estreno multicanal?

Omitiendo las audiencias, aunque bien podríamos hablar largo y tendido de ello, muchas son las dudas que se abalanzan en mi cabeza tras ver el resultado. Es una serie, de eso no hay duda, pero ¿es ficción? Porque más allá del guion propio (lo cual nos ratifica que en verdad lo es, aunque no contenga texto como tal sino meras anotaciones) nos lo están vendiendo como un ‘Fama, ¡a bailar!’ con emisiones de “la academia” a posteriori. Además, por concursantes de aquel talent en esta nueva serie que nos sea: coges uno y te salen cien. ¿Es un musical? ¿Es el regreso de ‘UPA Dance’? Y no lo digo por la aparición estelar de una Natalia Millán algo desacertada con el acento francés o ruso o… un acento; ni por la primera escena de baile clásico donde hasta los movimientos de cámaras eran similares. Entonces, ¿era ‘High School Musical’? ¿’Glee’? ¿’Step up’? ¿’Bienvenidos al Lolita’? ¿O tal vez eran todas juntas y reunidas en una misma serie?

La creación de una serie no es un proceso fácil ni mucho menos, en esta ocasión desde el propio conglomerado mediático han reiterado hasta la saciedad que ‘Dreamland’ ha tenido un férreo proceso de producción y etc. etc. De acuerdo, nadie puede negar en ningún momento la complejidad de que supone montar todo, sin embargo, ¿de verdad teníamos que derivar a esto? ¿Por qué?

Pedimos a nuestra ficción que innove, que cambie, que incorpore elementos que nos sorprendan, que nos permita trasladarnos al otro lado del atlántico en un momento donde EEUU reina por encima de las demás cosas. Y se intenta. Al menos se ha intentado. Sin embargo, la utilización de recursos narrativos estereotipados hasta el extremo no hace sino provocar el efecto contrario que se deseaba conseguir. Otra vez nos encontramos con un ‘Lolita’. Otra vez las críticas en las redes sociales no han tenido piedad alguna con el resultado final. Otra vez, en definitiva, nos la han vuelto a colar.

 

 

— Miriam Puelles —

Anuncios