Antígona e Ismena (Primera parte)

Maria estaba con su hija en la parada del autobús. Tenía los pies mojados. La lluvía había inundado marzo, y las lágrimas los ojos de María. Acaba de perder a su madre. El hija de María, Álvaro, se preguntaba porque su abuela no había avisado antes de marcharse. La madre, desde la experiencia que le ha dado la vida, se sincera con su hija.

— Benito J. Guerrero —

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