Hagas lo que hagas, ponte traje

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Soy, no sé muy bien si por suerte o por desgracia, de esa gente que se tiene que recorrer toda la línea 10 de Metro todos los días para ir a trabajar. Cada mañana paso por Santiago Bernabéu y Cuzco (entre otros millones de paradas) y todas ellas me sangran los ojos con los crímenes estilísticos de los hombres trajeados.

Un traje no es cualquier tontería. Un traje no es un chándal, cualquiera puede llevar un chándal. Un traje hay que saber llevarlo, requiere de una clase que cada vez escasea más. Puedo, en un alarde de generosidad para con el estilismo del hombre común, comprender ciertos crímenes en tipos que sólo ‘lucen’ traje en bodas, bautizos y comuniones. Suelen ser la clase de hombres que tienen un único traje, sin importar la estación, el evento o la fluctuación de sus michelines. Pero quienes visten de traje a diario deberían tener la decencia de aprender a vestir estas obras de arte, y son quienes no lo hacen los que aparecen de los primeros de la lista en mis planes de holocausto.

He de decir, para gloria de algunos y agonía de otros, que el estilo es algo que se tiene o no se tiene. Es como el noble arte del empotre, no es algo que se pueda aprender en los libros. No obstante, para que no sigáis llevando sacos recién despojados de la etiqueta de ‘rebajado’ de El Corte Inglés, os dejo algunas normas básicas que, si son bien tomadas, evitarán múltiples crímenes:

#Pantalón

El pantalón debe ir, por muy modernos (algo trasnochados) que seáis, por la cintura. Eso del pantalón caído por la cadera es de padre de la Jenny con la barriga sobresaliendo por encima y puro en la boca. En cuanto al largo, debe quedar lo más recto posible, sin enseñar el calcetín bajo ningún concepto (a unos 3 dedos del suelo), y nada de crear arrugas de Yaba en los bajos. El ancho de la pierna debe ser medio, ni que puedan caber vuestros sobrinos dentro, ni que celebréis un bautizo a la par que creáis esterilidad.

#Chaqueta

Lo primordial es, por favor por favor, que se ajuste perfectamente a los hombros y que el largo cubra los bolsillos del pantalón. ¿Os ponéis ropa interior dos tallas más grande? Pues no discriminéis a las chaquetas, vuestros hombros merecen tanto mimo como vuestro miembro (fuera de la cama). La manga debe, por supuesto, quedar a la altura de la muñeca (STOP mangas a lo Enrique Iglesias) dejando ver el puño de la camisa medio centímetro. No debe haber espacio entre el cuello de la camisa y el cuello de la chaqueta. La abertura trasera es fundamental, aunque la doble abertura lateral hace una línea mucho más limpia y viste más. El tema de los botones también es importante, deberías recordar la regla: a veces, siempre, nunca. Además, desabróchala por completo cuando te sientes y abróchala cuando te levantes.

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#Camisa

La camisa, compinchada con la corbata, dan el toque de color al look, así que es tu gran apuesta (a menos que lleves un traje de algún color llamativo, en cuyo caso la camisa debe llamar la atención menos que la Reina Sofía). Al igual que en el caso de la chaqueta, debe ajustarse perfectamente, sin llegar a marcar flotador. Todos los botones se abrochan, hasta el último del cuello que te corta la circulación. ¿Acaso crees que nosotras podemos cantar ópera con la faja, el vestido más ajustado que los presupuestos en cultura y los tacones torturadores? A veces hay que sufrir para lucir y luego poder disfrutar. Hay varios tipos de cuello, todos ellos válidos (aunque dejad que el dependiente os aconseje cuál le va más a vuestro cuello de toro o de jirafa), pero nunca, jamás, never, por nada del mundo, ni aunque un gran meteorito se acerque a la Tierra y tengas la certeza de que no vivirás más de media hora, te subas el cuello hacia arriba. Si crees que el alcohol no podrá evitarlo, cósetelos, pégatelos con superglue o autoriza a tu abuela a darte una colleja en público. Créeme, eso no te humillará más que un cuello a lo Mario Casas. ¡Muy importante no planchar con raya ni el cuello ni los puños!

#Corbata

Debe ir combinada con la camisa, y recalco lo de combinada, no del mismo color. También tienes que tener en cuenta la chaqueta, no repitas estampados ni cometas crímenes como mezclar cuadros y rayas. Las corbatas de Homer Simpson están muy bien para… en realidad para nada. No tienes 14 años, nada de payasos, dibujos animados, groserías, ni cualquier cosa susceptible de gustarle a tus amigos. Respecto al largo, debe quedar a un centímetro del cinturón. No eres un hombre hasta que no sabes anudarte la corbata, aunque sea el clásico nudo Windsor, así que prescinde de dependencias de mujeres, que inexplicablemente atamos las corbatas como Dios. Sólo está permitido aflojar ligeramente el nudo a altas horas de la madrugada y con varias copas a las espaldas, pero queda completamente prohibido desanudarla por completo o atártela a la cabeza cual mamarracho. Y siempre guárdalas completamente desanudadas.

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#Zapatos

Los zapatos siempre de hebilla o de cordón. Como vea un mocasín más en el Metro juro que vomito hasta los polvorones de Navidad. Tienes cierta libertad, siempre que el color sea igual que el del cinturón y combine con el conjunto, que la suela no se a de goma (¿quién no quiere anunciar su llegada con sus elegantes pasos de tacón de madera?) y que estén bien limpios y cuidados (imprescindible. Un hombre se viste por los pies). Los calcetines o medias deben ser discretérrimos, siempre lisos y a juego. Con no salir del negro, marrón y azul marino, acertarás seguro.

#Complementos

Los gemelos se reservan únicamente para ocasiones especiales, y que (creas que) vayas a ligar en la cena de Navidad de la empresa no lo es. Pueden ser originales, pero nada que puedan regalarte tus amigos. El pañuelo del bolsillo de la chaqueta debe combinar con el conjunto y no usarse ni aunque la más bella dama sufra una ciclogénesis explosiva en sus ojos. El reloj no debe ser mayor que el casco de Fernando Alonso, recuerda que tiene que ir por debajo del puño de la camisa abotonado, y siempre de manecillas (no, tu reloj-calculadora no vale). Los bolsillos deben usarse lo menos posible. La cartera debe llevar lo imprescindible (ojo, tu primer tazo no lo es, aprende a priorizar) y guardarse en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta. Como consejo, todo caballero debe llevar cash para imprevistos o posibles invitaciones a señoritas. Las pajaritas son maravillosas, pero no aptas para principiantes. Como los gemelos, se reservan para ocasiones especiales (si vas a trabajar con pajarita, prepárate para tu paseíllo a RRHH a por tu carta de despido por hortera empedernido), y pueden ser tan originales como quieras, pero siempre con cabeza. Si no estás seguro, no arriesgues. El savoir-faire de las pajaritas se reserva a los auténticos gentlemen.

#Comportamiento

Como he tenido el detalle de recordaros antes, el traje no es un chándal. Llevar traje es una actitud, no puedes espanzurriarte en la silla cual Pocholo ni correr, a menos que una dama esté en apuros. Aprovecha la clase que aporta esta mágica prenda, antes de que llegues a la cama y se descubra la realidad.

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