El día que quise ser Louis C.K.

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Ahora mismo en mi escuela estamos haciendo un módulo denominado Género y audiencias.  Después de haber tenido un día sobre “audiencias” (y menos mal que no fue más), estamos dedicando las sucesivas semanas a hacer módulos de uno, dos o tres días sobre distintos géneros: Thriller, Comedia, Western, Film Noir, Fantasía, Ciencia Ficción. Y luego, tenemos ejercicios a realizar. En esta ocasión los trabajos son dos: la creación del tratamiento de un largometraje (de lo que, conociéndome, posiblemente acabe hablando en otro artículo por aquí con la intención de ocupar mi cuota diaria) y la escritura de dos escenas de apertura de una película en forma de dos distintos géneros.

Es decir, se nos ha dado tres elementos que se han de mantener en la escena siempre: un reloj, un animal de peluche y una fotografía. Con eso, imaginando que es el inicio de una película, tenemos que escribir lo que sería la primera escena (y por tanto presentación de personaje principal, en la mayor parte de los casos) siendo cada una de un género distinto. Además, una de ellas tiene que ser de una producción relativamente sencilla, pues tendremos que rodarla en un par de semanas.

Mi primera escena fue fácil de realizar. Saqué del cajón de los relatos olvidados (así es como llamo a esa carpeta de mi ordenador donde tengo todo lo que he escrito y no he usado, o esas ideas que están guardadas para ser llevadas a cabo en alguna ocasión) una escena que había escrito hace varios meses y la he reciclado. Drama / Thriller. Sencillo.

Para la segunda (y a falta de ideas) decidí escribir una comedia, básicamente porque nunca lo hago y quería marcarme el desafío. El problema es que mi estilo favorito de comedia no es de carcajada y chiste, sino más sutil, más de incomodidad, de poner al espectador en un apuro y decir la palabra clave que desate la sonrisa (más que la carcajada). Buscando inspiración cogí Netflix (soy un hombre muy legal en estos días) y me visualicé mis capítulos favoritos de Louie (la serie de televisión del cómico Louis C.K.). Para mi los tres mejores capítulos que ha hecho: los tres capítulos que dedica a la trama del Late show y la jubilación de David Letterman.

Y al hacerlo me volví a maravillar tanto como cuando los vi por primera vez. Y no por la increíble actuación que hace David Lynch, o por el gran número de cameos que hay: Paul Rudd, Susan Sarandon, Chris Rock Jerry Seinfeld. Sino por lo bien construidos que están y lo dramáticos que son. Estos tres capítulo son posiblemente los tres con menos risas de la serie, pero los más sutiles. Abandona la intercalación de stand-up y se centra en una historia mucho más lineal que mueve a través de 60 minutosDavid Letterman se va a jubilar y aunque la primera opción para sustituirle es Jerry Seinfeld, la CBS quiere a Louie como opción para presentar el programa. Básicamente ese es el argumento que moverá los capítulos. Así durante estos tres capítulos se ven los intentos de Louie por prepararse para conseguir el trabajo, los dilemas, los graciosos entrenamientos realizados por David Lynch y el maravilloso desenlace.

Una de las cosas que más me gusta es que el final cierra el inicio de la trama. Las últimas palabras de David Lynch te hacen dar cuenta de algo que se dijo en el primero capítulo. Y el final es increíblemente emocional, más que el de cualquier otra comedia. Una sonrisa se crea en la cara del espectador cuando en medio de Nueva York, Louie grita alegre dirección a las oficinas de David Letterman.

Recuerdo como, en cuanto vi el final del capítulo y me puse el siguiente, en el que Louie vuelve a ser la serie que era antes de esa trilogía, no me desanimé. Sino que sonríe. Para mí la idea era clara, el mensaje que Louis C.K. quería transmitir había sido claramente establecido: Hago este tipo de serie porque quiero, puedo hacer lo que quiera, pueda hacer una trama lineal y salirme con la mía. Si hago mis capítulos como los hago es porque quiero, no porque no pueda hacer otra cosa.

Ayer, volviendo a disfrutar de esta hora de comedia, me volví a dar cuenta de cuánto me gusta esta serie y que si tengo que escribir en mi vida comedia, este tiene que ser, sin duda, uno de mis referentes.

De momento la escena está sin realizar. Ya veremos cómo va.

— Arturo M. Antolín —

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