Las cartas no necesitan sobres ni sellos (V)

Madridz:

Aquí el tiempo se mide en tazas y botellas vacías. El café se bebe a sorbos muy lentos y las cervezas a tragos largos. Aquí temblamos cada tres minutos, el tiempo medio en que pasa un tren de metro a nuestros pies, y acariciamos las nubes desde las azoteas. Aquí la gente sueña sin dormir y duerme sin sueños. Supongo que sabrás que aquí la vida se baila en Malasaña y que todos los caminos llevan a Sol. No hace falta contarte que hemos perdido la cuenta de los trenes que hemos dejado marchar en Atocha o todas las veces que quisimos huir del murmullo de los coches, del susurro de las parejas escondidas en El Retiro, de las discusiones con las ventanas abiertas. Que Madriz lo escribimos con Z de Zoo porque en la Puerta de Alcalá no hay aduana y todos estáis invitados a entrar.

Cierra los ojos y escucha cómo te hablan las esquinas de todos los amantes que se besaron en las aceras, de todos los miedos que guarda el asfalto. Que las prisas de los días son las ganas de eternizar las noches y los domingos saben mejor si le pones unas copas de vino en La Latina.
A Madriz hay que que follarla con ganas, descubrirle los secretos y aprender a abrazarla. 

Y no te asustes si te digo que me mata cada día
pero que me dejo la vida en sus rincones…

— Paloma de la Fuente —

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