Lady, Riri, Miley y otras chicas del montón.

iHeartRadio Music Festival - Day 2 - Show

Vivimos en un mundo en el que la imaginación ha quedado relegada por la explicitud. Ya nada es una insinuación. Ahora todo es lo que es. Y os preguntaréis, ¿qué le ha dado a este muchacho hoy? Pues bien, hace unas semanas, me enfrasque en una discusión sobre si las cantantes ahora estaban vendiendo bien su imagen o no. Mi contrincante estaba de acuerdo con la forma en que, por ejemplo, Miley Cyrus aparecía en el videoclip de Wrecking Ball o en la forma en que se mostraba en su actuación con Robin Thicke; mientras que yo, puritano de mi, defendía que aquello no era más que una forma burda y nada elegante de provocar y dar de qué hablar.

Discusiones aparte, ¿qué le está pasando a la música?  ¿Es necesario todo este circo para vender discos? La insinuación sexual y la provocación han estado presentes desde siempre. Madonna, de la que soy muy fan, ha aparecido emulando a Jesucristo y ha besado a dos mujeres en el escenario pero, de ahí a simular la felación de un martillo, yo creo que hay un buen tramo.

¿Dónde quedaron los videos musicales de Michael Jackson? Esos que intentaban contarte una historia, más larga o más corta, que te dejara absolutamente anonadado durante meses (o años). Ahora, con el predominio femenino en la música, hay una auténtica lucha intempestiva entre quien enseña más carne o quien hace el video más guarro, rozando prácticamente el porno.

Entiendo que la industria musical está fatal y que se necesita de ciertas artimañas para que se hable de uno pero, ¿hasta dónde llega la dignidad de una cantante? Yo, cada vez que veo una de estas campañas de promoción (porque no son otra cosa: no son ni música ni arte, son marketing) sólo hay una idea en mi cabeza: ¿qué será lo siguiente? Lady Gaga es la prueba fehaciente de ello. Que si me visto con un traje de carne, que si hago mil excentricidades,… Pues bien, chica, eres así como raruna, es cosa tuya pero, de ahí a enseñarnos hasta prácticamente cada centímetro de tu cuerpo pues, llámame loco, lo veo excesivo. Y, claro, era evidente que, tarde o temprano, no tardarían sus amigas, Miley y Rihanna, en sumarse a la fiesta del destete y el despelote.

monton

Pero, un momento, ¿de verdad es esto normal? ¿De verdad una persona quiere que se hable de ella más por sus idas de olla que por lo buena artista que es? Claro que, habría que pensarlo de otro modo: ¿son estas artistas lo suficientemente buenas como para mantenerse durante años sin necesidad de hacer estas cosas? Sinceramente, no lo creo.

Sólo hay una artista ahora mismo en el panorama musical que sea capaz de vender discos gracias al enorme talento que tiene, y esa es Beyoncé. Sólo tenéis que observar su último disco que contiene tanto material sonoro como audiovisual. Es una auténtica joya. Te puede gustar más o menos sus canciones pero los videos musicales son exquisitos. Os dejo un ejemplo para que podáis juzgar vosotros mismos:

En definitiva, y para no enrollarme más, creo que las cantantes deberían dedicarse o al porno o a la música pero no deberían mezclar ambas cosas. Si eres lo suficientemente buena, tu voz, tus pasos de baile, el arte que muestres en tus videos, harán el resto; sólo hay que ver el éxito de Adele o de Beyoncé, ambas bien distintas pero que no han necesitado del uso de una sexualidad explícita para vender millones de discos. De verdad, amigas, aún estáis a tiempo de no poneros más en evidencia. Que preferimos mil veces más la actuación que dejo abajo de Rihanna que cualquiera de Miley Cyrus. Que yo os quiero querer pero es que me lo ponéis de un difícil…

—Jonathan Espino—

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