Y la vida…

…siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.

Metro Madrid

Hoy vi a un hombre que reía solo en una calle vacía.
Vi los ojos llorosos de una mujer que se aferraba a un cigarro
entre mantas y cartones.
Y vi como desfilaba una limusina por delante del Prado.
Vi kilos de maquillaje en rostros que parecían todos iguales,
y tacones tan altos como escalones.

Hoy vi a una pareja que se besaba cada dos minutos.
Vi a mucha gente sola.
Vi una película bonita en el cine
-una película española-,
y vi la sonrisa de la gente
que te sonríe cuando les sonríes.

Hoy probé la tarta de chocolate con manzana
-lancé a la mierda el propósito de adelgazar-,
comí sopa con fideos
y tres chicles de fresa.

Me mordí los labios por si sabían a sal,
y sólo había o quedaban restos de asfalto.

Hoy abracé a dos amigos.
Y también abracé a mi madre.
Toqué el dinero con el que pagué el cine
-y no me dolió soltarlo-.

Hoy acaricié la mano de alguien que me pidió unas monedas
a cambio de chicles, -y vi cómo sonreía-.
Me quemé con la taza de un té de coco.

Tecleé su nombre dos veces en el buscador de facebook,
una más en twitter.

Hoy olí asfalto, un par de perfumes buenos, otros tantos baratos,
muy pocas flores y un par de baños públicos.

Hoy escuché la risa de un hombre que estaba solo en medio de una calle
Escuché demasiadas sirenas de policía.
Escuché cómo una pareja discutía en la calle.

Apagué el mundo con varias canciones
y di al pause para escuchar a un chico joven que tocaba la guitarra
en la estación de Sol.

Hoy me enfadé con mi compañía de teléfono.
Perdí un autobús por pararme a hablar en Gran Vía con un amigo.
Hoy tenía sueño -y muchos sueños-
y vomité esto en una libreta camino a casa;
hoy viví.

— Paloma de la Fuente —

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