¿Por qué el Goya tiene el ceño fruncido?

Recursos ACADEMIA DE CINEMadrid 09 05 12© Enrique Cidoncha

El martes se dieron a conocer a los nominados de este año a los premios Goya y, una vez más, he vuelto a indignarme como si los ausentes fueran de mi propia sangre. Sí, puede que me tome los premios con demasiada pasión y efusividad pero odio que no se haga justicia con los trabajos bien hechos. Un año más (que diría Mecano) vuelven a llenarse las categorías de nombres reputados con trabajos sobrevalorados que sólo por ser alguien ya tienen que ocupar un hueco.

Para comenzar, nos encontramos a 15 años y un día nominada a mejor película, director, actor protagonista y actriz secundaria cuando, realmente, la única nominación merecida sería la última a Maribel Verdú. Ni la película está a la altura de una nominación al gran premio (no es más que otra película contándonos lo mismo y de la misma forma, de ahí que tampoco sea merecida la de director) ni Tito Valverde esta a la altura de sus compañeros de categoría; de hecho, no entiendo que se le nomine a protagonista cuando, a mi parecer, es más bien secundario. No sería indignante este hecho si no hubiera tenido que luchar para conseguir la nominación con candidatos como Paco Tous por Somos gente honrada o Mario Casas por Las brujas de Zugarramurdi, por hablar de películas que he visto y cuyas interpretaciones superan a la de Valverde. Pero, claro, ¿cómo van a nominar a Mario Casas, por favor? Ya me pareció fuerte su ausencia por Grupo 7 pero, quien no reconozca que la interpretación de Casas eleva la película de Las brujas es porque no quiere verlo. Lo que pasa es que este chico va a tener que vivir ya toda su vida con las cruces de la saga Moccia y el haber aparecido más sin camiseta que con ella pero, ojo, dejo aquí dos ejemplos de actores que en sus inicios también mostraron carne (y no con ello estoy comparando a Mario Casas con ellos, más que nada, porque aún no hemos visto el fin de su carrera como para poder hacerlo).

mariocasas

Arriba, De Niro y Depardieu. Abajo izq. Brad Pitt; dcha., Mario Casas.

Este año, mi indignación se ha querido cebar con las categorías masculinas pero es que son de traca. Por un lado, nominar a Carlos Bardem por Alacrán enamorado por delante de la sobresaliente interpretación de Miguel Ángel Silvestre (una vez más, ninguneo por guapo). Por otro, la nominación de Juan Diego Botto por Ismael, inmerecida a más no poder, al igual que la de Antonio de la Torre por La gran familia española (que además ya está nominado por Caníbal en protagonista) cuando hay otros candidatos como Raúl Arévalo en Los amantes pasajeros (de lo poco bueno de la película) que se lo merecen más. Ojo, y soy muy fan de De la Torre pero, otro año más, doble nominación me parece excesivo.

Resaltar también la ausencia en la categoría de Mejor actor revelación de Miguel de Lira por Somos gente honrada, que está muchísimo mejor que Keuchkerian en Alacrán o Criado en La gran familia española, película, por cierto, que acapara el mayor número de nominaciones pero que, a mi parecer, es la gran sobrevalorada del año.

Eso sí, menos mal que no han tirado por peteneras y han nominado a los actores extranjeros que se encontraban como candidatos que yo los temía más que a un nublado, véase Elijah Wood y John Cusack por Grand Piano o Brian Cox por Mindscape. Incluso, Ricardo Darín por Séptimo que, este actor gusta mucho y no sé cómo no le han nominado este año. Algo ha debido pasar en la Academía. Algo bueno, quiero decir.

Suerte que en las categorías femeninas no hay ausencias importantes aunque, ojo, cómo me hubiera gustado una nominación para Rossy de Palma por su papel de Tres bodas de más, película que, por cierto, esperaba que tuviera más nominaciones porque es una auténtica maravilla y debería haber ocupado los puestos de 15 años y un día, tanto en película y director como, si me apuras, en actor con Quim Gutiérrez que, el pobre, después de hacerse tantas películas no ha recibido ni una sola nominación.

Entonces, ¿por qué tiene el ceño fruncido el Goya, os preguntaréis? Pues la verdad es que no lo sé pero el mío lo está por tanto postureo y mamoneo de la Academia. Un poco de profesionalidad el año que viene no estaría mal.

—Jonathan Espino—

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