Nochevieja

Nochevieja 1

Un año más que termina, ¿ya habéis hecho todos vuestras listas? Las de los mejores de todo del año, la de propósitos fracasados, la de propósitos para el 2014 que también fracasarán…

Como en toda celebración navideña, nos reunimos en familia para comer hasta la muerte, pero con la variante del postre frutal. A las 23:45, todos plantados delante del televisor, comentando los terroríficos looks de los presentadores de las campanadas de cada cadena, a cual peor. Siempre hay un familiar que se autoproclama presentador oficial de la manada, y anuncia los cuartos como si le fuese la vida en ello ‘¡El primer cuarto, llevamos uno! ¡No empecéis, que aún son los cuartos! ¡Yo os aviso! ¡Son los cuartos!’. A pesar de lo estresante del momento, se agradece la labor del familiar cuartil, visto el arte de algunos presentadores. Después de los cuarto, hale, 12 uvas en la boca, así como si nada, que se ve que en la cena nos habíamos cebado poco… Y ya lloros y besos de mofletes rellenos de uvas, que terminaremos de masticar a mediados de año, aproximadamente.

Nochevieja 2

Una vez pasado este mal (y enorme) trago, es el momento del confeti, las serpentinas y los matasuegras (cuyo inquietante nombre merece todo un estudio de caso). La Nochevieja es terriblemente necesaria, porque ¿qué sería de todos los fabricantes de estos divertidos artilugios? Aquí ya empieza el más absoluto despiporre, los niños gritando, la abuela borracha, los jóvenes preparándose para salir de fiesta… Y es que resulta que si estás entre los 18 y los 30 (sin hijos) parece condición indispensable terminar el año en algún local de mala muerte con decoración cutre y en estado etílico.

Pero ojo, que el tema de salir en Nochevieja no es moco de pavo, requiere una preparación para la que no todo el mundo está capacitado. Dos semanas antes tienes que buscar modelito, complementado con la correspondiente faja que oculte todo lo cenado en esa bonita noche. Sí, nos gusta terminar el año comiendo hasta la reventar peeeero bien embutiditos. Cuidado, que conviene terminar el año con algo de dignidad, absteneos de regalar vuestras tetas o enseñar el tesorito… No puede faltar, por supuesto, la lencería roja que seleccionas cuidadosamente por si esa noche ‘triunfas’, cuando todos sabemos que terminarás vomitando los churros en alguna esquina y queriendo terminar con tu vida lo antes posible.

Nochebieja 3

Y la lencería roja tiene el gran sentido que tienen todas las supersticiones de fin de año. No olvidéis tomaros todas las uvas, meter un anillo en vuestra copa de champagne, empezar el año con el pie derecho… Y todas esas cosas que harán que el 2014 vuelva a ser un año de mierda, pero que os quedéis tranquilos por haberlo intentado.

Nochebieja 4

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