Libertad para decidir

Es doloroso ver cómo nuestros dirigentes políticos usan los temas como cortinas de humo para dejar de hablar de lo que verdaderamente es importante, es decir, que se cumplan nuestros derechos constitucionales. A saber, que todos tengamos un trabajo digno, salud o educación plural gratuita garantizada, etc. Lo más indigno ha sido la nueva propuesta de ley del aborto. Obviamente realizada ignorando la opinión de las comisiones científicas y de los profesionales de la salud. De todo el programa electoral del Partido Popular justo ese apartado es el que van a cumplir a rajatabla. Por eso no podemos evitar pensar que oscuros motivos subyacen tras esa decisión de los señores Rajoy y Gallardón.

Morula

Hubo un momento de mi vida que gracias a la enfermería me ganaba la vida y con el periodismo exploraba nuevos horizontes profesionales. La mayor parte de mi experiencia profesional como enfermero la he desarrollado en la campo de la urgencias hospitalarias. La vigente ley del aborto que está a punto de abolir el excelso nieto de Albéniz estaba creada para salvar vidas aunque no se lo puedan creer él y todas las personas seguidoras de los diversos movimientos Provida. Con su futura ley está abocando a que las mujeres sin recursos compren en el mercado negro óvulos o cremas con hormonas poniendo en riesgo su vida, ya que pueden morir desangradas en el proceso si no llegan a tiempo a las urgencias hospitalarias. Más de una vez me ha tocado correr angustiado mientras ponía una vía de 14 galgas para inyectar en vena el Hemocé a chorros para que no se te muriera la paciente desangrada en el ascensor mientras se dirigía al quirófano. Tampoco se han parado a pensar en las consecuencias de sus decisiones, porque es muy duro ver a niños nacidos con patologías severas y que vuelven una y otra vez a la urgencia pediátrica. A lo largo de mi experiencia en la urgencia pediátrica he conocido muchos casos, y lo más triste de todo es que obviamente al cabo de los años y tras muchos sufrimientos e ingresos acababan falleciendo. Eso por no hablar de la ironía que supone que el desmantelamiento del Sistema de Bienestar que han estado ejecutando durante estos doce meses dejará en el más absoluto desamparo y sin ayudas precisamente a esas familias que han decidido tener un hijo menos favorecido, porque el propio gobierno “Popular” cada vez invierte menos en la Ley de Dependencia. Eso por no hablar del nacimiento de hijos no deseados por parte de madres adolescentes o mujeres violadas, haciéndoles pasar por la experiencia nada deseable para nadie de estar durante nueve meses albergando una vida que no desean y de la que acabarán deshaciéndose. Ya se sabe: nueve meses no son nada o pueden parecerte una vida entera. Por si fuera poco el legislador nos obliga tener  el niño independientemente de las consideraciones económicas: tanto si estamos en el paro o si tengo un trabajo que me permite mantenerme a mí y a mi hijo, tener un retoño es muy caro, requiere que te puedas permitir pagar un techo, que le puedas vestir, educar, dar de comer, etc. Dar a entender que ninguno de esos factores importa a la hora de tener un hijo es una peligrosa frivolidad.

Sobran los motivos para considerar esta ley un atentado contra la libertad colectiva. En primer lugar, se ha vulnerado el derecho a decidir. La anterior ley no coartaba la libertad de tener un hijo con malformaciones si los padres lo decidían con total libertad y acarreando las múltiples consecuencias económicas y psicológicas derivadas de su decisión.  Tampoco limitaba la posibilidad de dar a su hijo en adopción si así lo deseaba la madre adolescente.

Por otra parte, no es lo mismo ley, ética y religión, y cuando se legisla hay que hacerlo sin asumir posiciones religiosas de ningún tipo. Es decir, la anterior ley no obliga a los católicos practicantes a abortar, pero ahora esos fanáticos nos están obligando a todos a no abortar. Así descubrimos que el legislador es un ultracatólico y está dictaminando una ley en función de sus creencias y no de los problemas de salud o socioeconómico que subyacen.

En tercer lugar, vulnera la libertad individual cuando el señor Gallardón apela a la disciplina de partido para sacar a delante su ley en el Congreso. Voces en el seno de los Populares se han alzado en contra de esta propuesta de ley porque la ven claramente injusta. Lo más cínico es que el Ministro de Justicia saca el comodín de la mayoría absoluta. Por ejemplo, en EEUU espejo donde se miran los neoliberales sería impensable ver como un dirigente político de cualquier bando apela a la disciplina de  partido. En Norteamérica los políticos responden ante su electorado.

En cuarto lugar evidencia los escasos conocimientos que tienen los Provida en materia biológica y como se dejan llevar por las fantasías de moralidad. Estamos hartos de oír que para ellos todo lo que esté vivo y tenga ADN humano es una persona. Estos señores no se dan cuenta que un cultivo de células tumorales posee vida y es de la especie humana, sin ser por ello una persona. Es evidente que están mezclando tener vida con tener alma. Sólo involucrando a una entidad inmaterial e invisible que presuponen pero que no puede demostrarse fuera de su fe se sostiene que un óvulo fecundado sea una persona jurídica. La definición legal de persona es muy clara al respecto. El artículo 60 de la Ley del Matrimonio Civil de 1870 establece sólo dos condiciones para reputar legalmente nacida a la persona: Que naciese con figura humana y que viviese 24 horas desprendida enteramente del seno materno. El Código Civil establece en su artículo 30 que la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno.

Parece ser que los votantes y los miembros del Partido Popular no se atienen a las normas de juego… o no se toman en serio la Constitución. Es eso o que tienen momentáneos lapsus de razón y sólo se acuerdan de ella cuando truena, a saber: marco territorial, etc. Se supone, porque así lo dice la Carta Magna, que España es un Estado aconfesional y laico. Desde Duckspeaking abogaremos siempre por la paternidad y maternidad responsable y meditada. Además queremos decirle al señor Gallardón que cuando se legisla debe tener en cuenta que usted y nosotros no vivimos en un Estado confesional católico. Basta ya de legislar a golpe de los deseos de la Conferencia Episcopal, porque vamos a empezar a pensar que es la mano derecha de Rouco Varela. En España hay personas que profesan religiones y otros que no. Y ustedes deben y tienen que legislar para todos. A eso se comprometió el señor Rajoy la noche que ganó las elecciones cuando salió a hablar a toda la nación desde su púlpito de la calle Génova. Pero todo parece indicar que eso ha quedado ya muy lejos, que tiene algo muy serio que esconder  o que le ha venido a ver el señor Alzehimer. Tenemos claro que esa ley no debe ver nunca la luz, el presidente del gobierno debe abortar su trámite parlamentario si tiene algo de dignidad política porque se trata de una imposición ideológica y católica y le arrebata a la mujer su derecho a decidir.

Alfredo Manteca

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