¿Qué he visto este 2013?

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Querido lector, llevo casi un mes enseñándole unas pequeñas nociones de cocina, no obstante, creo que el fin último de mis apariciones en este blog no era ese, ni mucho menos. Es por ello que voy a dejarlo a un lado por el momento, volviendo a lo que  viene siendo “escribir”, que no “describir”. Pues bien, ya que en estas fechas tenemos rankings hasta en la sopa (como por ejemplo: “los 12 mejores bocadillos de tortilla de patatas elaborados con aceite de oliva virgen extra calidad ‘groumet’ entre rebanadas de pan de pueblo horneado en las montañas más altas de la cordillera Costero-Catalana”), he querido elaborar el mío propio. Eso sí, para diferenciarlo del resto tendrá categoría de ranking pero sin estructura de, es decir, nuevo modelo. Lo he titulado: ¿Qué he visto este 2013?

Este 2013 he visto cómo Falete saltaba a una piscina con un bañador folclórico, o cómo España volvía a hacer el ridículo en Eurovisión. Aunque, sinceramente, son aspectos insignificantes al ver cómo una televisión autonómica, endeudada hasta en el DNI, tuvo que decir adiós dejando a cientos de empleados en la calle. Y todos sabemos que, aunque haya sido la primera, no va a ser la única.

Este 2013 he visto cómo el IVA ha subido al 21% en cine, por ejemplo, provocando una caída todavía mayor de los espectadores en nuestro país, impidiendo a personas como yo o cualquiera de mis compañeros de CAV,  ver con esperanza nuestro futuro laboral. Porque no lo hay. Además, el coste de la matrícula universitaria ha ascendido estratosféricamente para seguir viendo la salida de los trabajadores de la fábrica de los hermanos Méliès en muchas de las asignaturas. Rentabilidad 100%, vamos.

También, este 2013 he visto cómo médicos de guardia tenían que acudir en coches particulares a cubrir urgencias porque ya no disponen de ambulancia para ello, teniéndose, incluso, que pagar ellos mismos la gasolina del desplazamiento. O descubrir que personas a las cuales se les ha trasplantado un órgano gracias a la sanidad pública, estarían en la actualidad en el cementerio más cercano por la imposibilidad de pagárselo si se implantase la vía privada totalitaria. Al fin y al cabo, 20.000.000 de las antiguas pesetas no las tiene todo el mundo. Y no diré nada de los pensionistas que no pueden costearse sus medicinas y han dejado de tomarlas… pero merecen mención. Téngalo en cuenta.

Este 2013 he visto cómo los medios han ocultado que nuestro querido país manipuló las fichas de los jugadores del equipo de baloncesto para que personas sin ningún tipo de discapacidad pudiesen participar como tal, ganando, y siendo descubiertos internacionalmente. Aunque aquí parece que lo hemos pasado por alto, total, no es fútbol… (¿O también hay corrupción en el fútbol? Joder, no damos abasto, ¿eh?)

Puede sonar a risa pero este 2013 he visto aquellos anuncios para ayudar a niños sudafricanos o de ese “tercer mundo” tan comentado, transformados en campañas para colaborar con las familias de nuestro propio país que no pueden dar de comer a sus hijos porque, entre otros factores, la mayoría están en paro. Por poner un dato: Jaén = 40% de paro, casi la mitad de los ciudadanos, así, como quien no quiere la cosa. ¡Y olé!

Mientras, en mi querida Madrid, nuestra triunfal alcaldesa, Ana Botella, continuaba con su relaxing cup of café con leche among basura in Plaza Mayor. ¿Consecuencias? El turismo baja en la comunidad en el año que aumenta el número de extranjeros que vienen de vacaciones a España. En definitiva, que parece que no captaron bien en inglés cerrado de nuestra Bottle. Tal vez por eso tampoco llegarán las olimpiadas de Madrid2010 o Eurovegas (este último además de por otros muchos factores legales que no me voy a poner a nombrar por cuestión de caracteres).

Lo curioso del asunto es que este 2013 el salario de los trabajos peor pagados ha disminuido un 17% mientras el de los grandes cargos un 2% aprx. (Que no lo digo yo, que lo dice el INE). En cambio, la luz, el agua y los propios alimentos siguen subiendo. Al final vamos a tener que agradecer que se congelen los sueldos bajo la premisa del “peor podría ser”, ¿no?

Este 2013 he descubierto que mi vagina, y la del resto de mujeres del país, son públicas, y que el gobierno tiene pleno derecho a decidir sobre ellas y nosotras. ¿Qué me violan? ¡Niño va! ¿Qué me sale con malformaciones? ¡Niño viene! Total, si la ley de dependencia ya ha reducido las ayudas a las personas con discapacidad… todo problema que surja está solventado y patrocinado por #GallardónSolutions: rezar.

Pues sí, este 2013 he aprendido que rezar es la solución a todos mis problemas (me lo dijo el informativo de TVE). Lástima que desconozca el “Padre nuestro”… Estará en los greatest hits de 2014, y si no, al tiempo.

Además, este 2013 he tenido el privilegio de ver cómo nuestro presidente, Mariano Rajoy, el “representante del pueblo”, por televisión, del mismo modo que los periodistas que iban a sus ruedas de prensa, ilusos, con la esperanza de poder preguntar algo. Que digo yo, para eso se podían haber quedado en casa, si era un plano medio fijo… el propio Mariano podría haberle dado al “rec” él solito, ¿no veis que tiene complejo Juan Palomo, “yo me lo guiso yo me lo como”?

Pero, y sobretodo, este 2013 he visto una maleta bonita, grande y amplia, y me la he comprado. No por el hecho de jubilar la vieja que tenía, que también, sino porque necesito una que me aguante una mudanza, un exilio, una emigración permanente. Y usted pensará “¿por qué?” pues bien: Este 2013 he visto muchas cosas, tal vez demasiadas, como ha podido comprobar (así como otras muchas que prefiero omitir porque me extendería demasiado), y he llegado a la determinación de que mi futuro está fuera y no dentro, de que si quiero tener una aspiración, tanto yo como cualquier joven con esperanzas de vivir y no sobrevivir, la única solución es comprarse una maleta e ir metiendo cosas poco a poco hasta que un día esté llena, rebosante, y, entonces, decida(mos) emprender un nuevo camino fuera de las fronteras de un país que realmente no me(nos) quiere (tranquila mamá, no iré por Melilla, saltar vallas no es lo mío). Porque es así. Mientras tanto, los altos cargos continuarán diciendo: “ya volverán… no son tan imprescindibles” sin embargo, nosotros responderemos desde fuera: “¿Estáis… seguros?” Feliz 2014.

— Miriam Puelles —

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