El portal de Belén

El portal de Belén 1

En estas fechas muchos (aunque cada vez menos) recreáis el portal de Belén en vuestras casas. Habitualmente, con figuritas del chino de dudoso gusto, aunque hay quienes hacen auténticas caídas del imperio romano, con ríos, luces y toda clase de locuras.

A mí me encantan los señores que se pasan el año planeando el nacimiento y expulsan de su casa a media familia para poder hacer el belén más grande del barrio, con complejos sistemas eléctricos y agua de verdad, en lugar de papel Albal. Aunque los que realmente me intrigan son los belenes vivientes, que afortunadamente no se dejan ver mucho más allá de las funciones de Navidad de los colegios.

Esta tradición probablemente os suene al pleistoceno, llegó a España en el siglo XVIII, pero aún podéis seguir con ella (aunque debéis innovar, por favor). Para poder montar un buen portal de Belén necesitáis saber 5 cosas básicas:

Las figuras indispensables: en niño, la Virgen María, José, el buey y la mula (aunque la iglesia dice que ya no, tienen que estar) y el caganer (porque es gracioso. Fin).

Los reyes magos: tienen que seguir la estrella, obviamente, subidos en sus camellos y con sus regalicos. ¡Atención! Debes ir acercándolos al nacimiento según vaya llegando el día P (de parto).

El río: un belén no es tal si no tiene un río, con el pertinente puente para que lo crucen los reyes magos.

Las luces: si eres muy pro, puede poner pequeñas lucecitas, si no puede valerte el papel de cielo estrellado que venden en el chino…

Stop nieve: que sí, que a los niños les encanta usar el spry de ‘nieve’, yo me he cargado varios árboles de Navidad con él, pero hay que tener un mínimo de rigor, en Belén NO nieva.

El portal de Belén 2

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