COCINA CON MIRIAM IV (receta navideña)

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Querido lector, sigo con la intención de proporcionarle una serie de recetas dulces para amenizar estas fiestas, y así lo haré. Curiosamente mi intención hoy era la de mostrarle cómo hacer un tipo de turrón (el cual no le diré por si le gusta más que éstse), no obstante, me han convencido para que le enseñe cómo realizar otro, el de yema. Y me dirá “¿Turrón?” pues sí, ¿qué mejor para celebrar la Navidad que turrón casero? Además, pensamos que ese postre que encontramos en nuestras cenas navideñas es extremadamente difícil de preparar, sin embargo, no es así. Es mucho más sencillo de lo que parece. Si yo he podido hacerlo créame que todo el mundo lo logrará sin mayor dificultad.

Ingredientes

300g de almendra molida

140g de azúcar

4 yemas de huevo

100ml de leche

Canela en polvo

El modo de preparación ya requiere un nivel un poco superior que el de mezclar productos y meterlos al microondas, no obstante, que no cunda el pánico, es sólo un mínimo detalle.

En primer lugar tenemos que preparar un almíbar con el agua y el azúcar. Para ello hay que poner en una cazuela el agua y verter el azúcar, removiéndolo para que vaya cogiendo el espesor adecuado. Para que nos entendamos: tiene que entrar en ebullición por completo, es decir, que la textura no va a ser líquida por completo. Pero tranquilidad, se dará cuenta sin problemas.

En un gran bowl ponemos el resto de los ingredientes: la almendra molida, las yemas de huevo, la leche y la canela (siempre al gusto del consumidor). Una vez esté todo añadimos el almíbar y removemos hasta que se vaya formando una masa. Como buena masa puede llevar su tiempo pero la paciencia siempre es clave en la cocina (lección nº 1 de las “recetas de supervivencia” que me proporcionó mi madre cuando me independicé). El caso, cuando compruebe que la consistencia es la adecuada y que se parece a la del turrón, termine de amasar con las manos para asegurarse al cien por cien de que está perfecto.

Realizada esta acción, coja un molde (preferiblemente de poca altura) y ponga la masa, presionando con la mano para que quede uniforme y cubierto. A continuación, tape con papel film a modo de envase al vacío y métalo en el frigorífico durante un día entero.

Y ya está. Pasado el tiempo puede sacarlo, desmoldarlo, y tenerlo listo para comer. ¿A que no era tan difícil? ¡Feliz Navidad!

— Miriam Puelles —

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