La función de Navidad

La función de Navidad

Llega un momento en la vida de todo padre/madre en la que debe demostrar cuánto quiere a su hijo. Esta lucha por la exhibición de amor es más o menos constante, pero EL momento es la función de Navidad del colegio.

Es vox pópuli que los profesores de primaria (perdón si me lee alguno. Si no, que os den) no son precisamente unos eruditos ni unos amantes del esfuerzo, por lo que dedican el último mes de ‘clase’ a preparar toda clase de festividades y actividades navideñas. Yo, gran amante de la Navidad, no puedo estar en desacuerdo con amarla y disfrutarla, qué os voy a contar… Poco a poco los niños van apareciendo con un Papá Noel de plastilina, un muñeco de nieve de lana, una felicitación navideña… Hasta que llega el plato fuerte: la función de Navidad.

La función de Navidad 2

La función de Navidad es un gran momento para todos. Los profesores intentan demostrar su gran creatividad, los niños que son los mejores ángeles/pastorcillos/Virgen María, y los padres que quieren mucho muchísimo a sus hijos. Cada niño se aprende su frase (si es que la tiene) gracias a la ayuda y paciencia de sus padres, y la esputa sobre un escenario lleno de toda clase de manualidades, vestido con su espectacular disfraz (antiguamente confeccionado por la abuela, hoy en día comprado el día anterior en un chino). Los padres, por su parte, mueven cielo y tierra para no perderse el espectáculo, el cual graban con el mismo arte que un elefante epiléptico, y se dejan la vida en aplaudir más que cualquier otro ser en la sala. No puede faltar, por supuesto, el saludito a su niño cuando está en el escenario.

En realidad las funciones de Navidad son maravillosas. No hay nada más mono que un niño vestido de oveja intentando recordar su frase, cantando los villancicos que le ha enseñado ‘la profe’ y saludando a papá y mamá a lo lejos.

Aunque hay algo aún más mono…

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