La cena de Navidad de la empresa

La cena de Navidad de la empresa 1

Llega la Navidad y de repente todo es buenrollismo en todas partes. No nos importa hacer colas interminables, soportamos los chistes sin gracia de nuestro cuñado y todos nos volvemos muy amiguitos en la oficina. Sí, tu jefe sólo sale del despacho si es estrictamente necesario. Eso de relacionarse con la plebe quedó atrás al entregarle la llave de su santuario de 3 metros cuadrados, pero en Navidad podéis hasta compartir mesa.

Depende de lo cutre que sea tu empresa, hay dos cenas de Navidad posibles:

La empresa paga: si la cena de Navidad la organiza (y, por lo tanto, paga) la empresa, habrá desparrame light. Todos cenaréis en un entorno distendido, pero formal, hablando de trabajo. Aquí siempre surgen los grupitos: los becarios con los becarios, los simples empleados reunidos, y la cúpula todos juntitos. Así, vuestro jefe no tendrá que relacionarse mucho con sus inferiores, y vosotros podréis hablar de vuestras tontadas. Eso sí, reinará el terror a que se escape cualquier comentario que pueda hacer fruncir el ceño siquiera medio milímetro a uno de los jefazos. Falso colegueo que termina con los postres, y cada uno a casita (no sin antes pasar por los tentáculos del sesentón trasnochado con unas copas de más).

La cena de Navidad de la empresa 2

Pagamos a escote: si la empresa pasa de vosotros y la celebración corre de vuestra cuenta, mejor que no os esperen despiertos en casa… Si hacéis una cena navideña sin que la empresa esté de por medio, es que algo de buen rollo hay. Los jefes suelen ir por puro postureo, para demostrar que ellos están con ‘su equipo’. En este supuesto, la cantidad de alcohol aumenta exponencialmente. Seguramente terminéis todos por los suelos en alguna discoteca de mala muerte, aunque los jefes son más dados a terminar borrachos como cubas bailando sobre un subwoofer. Y esta, amigos, es la imagen que debéis guardar en vuestra retina como oro, para recordar cuando vuestro jefe os esté echando la bronca del siglo: ‘Sí sí, grita todo lo que quieras, pero tú no dejabas de sobarle el pecho al tiobueno de la discoteca…’.

La cena de Navidad de la empresa 3

En cualquiera de los casos, es altamente interesante el día posterior. El señor que viene a reponer la máquina de Coca-Cola teme por su vida al encontrarse con un panorama más desolador que cualquiera de los mostrados en The Walking Dead. Ojeras en el mejor de los casos, vómitos en el peor, y por supuesto, la ausencia del jefe… ‘Tiene reuniones fuera’, já. Las únicas fuerzas que podréis sacar de vuestro devastado cuerpo serán para comentar el tonteo de fulanito con menganita, y la extraña desaparición de vuestra jefa y ese chico tan guapo…

La cena de Navidad de la empresa 4

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