Amigos más o menos visibles

Amigos más o menos visibles

Otra de las muchas y fastuosas tradiciones navideñas es el amigo invisible. Alguien en algún lugar del mundo en algún momento pensó que sería guay regalar cosas a escondidas, pero a sabiendas. Porque, seamos claros, el amigo invisible es de todo menos invisible.

Siempre, a mediados de noviembre, hay un illuminati en el grupo que plantea el amigo invisible.  Pero este ingenuo sujeto desconoce los dramas que supone este jueguecito. A saber:

Drama 1 – El reparto. ¿Quién regala a quién? ¿Hacemos papelitos? Seguramente no podáis reuniros todos, descartado. ¿Lo hacemos a través de una web? Cuidado, puede llevar a engaño. Os lo digo con conocimiento de causa.

Dama 2 – Me he tocado a mí mismo. Aunque suene obsceno, es habitual, tranquilos. Vuelta a repetir el reparto.

Drama 3 – Me ha tocado Satanás. Todos en el grupo tenemos un amigo al que sólo se nos ocurre regalarle un ron-Cola. Tened por seguro que ese será vuestro amigo invisible. El destino también tiene derecho a echarse unas risas.

No obstante, estos pequeños dramas se compensan con el magnífico regalo que recibimos. El regalo de amigo invisible no se hace por amor a la persona en cuestión, sino porque un papelito te lo ha dicho. Por eso, para evitar conflictos, se suele establecer un rango de precios que, como no te fías del criterio de la persona misteriosa que te regalará, suele ser bastante ridículo. Con esta situación, hacer un regalo con 10€ puede convertirse en la aventura del año.

Si te ha tocado un buen amigo, rastrearás cada tienda de la ciudad hasta conseguir un regalo decente. Si te ha tocado un conocido… ‘Nunca vienen mal unos calcetines, ¿no?’. Luego estamos las personas con problemas mentales, como yo, que creamos toda clase de manualidades lo más baratas posibles. Sí, sé que no cabe en vuestra cabeza, pero hay un gran mundo más allá del marco de macarrones.

A la hora de entregar los regalos, algunos malnacidos los dais en mano, así, tal cual. ¿Dónde está vuestra capa de invisibilidad? Un buen amigo invisible se hace dejando los regalos bajo el árbol y tratando de adivinar quién te está regalando esos guantes de Todo a 100 tan… prácticos.

A fin de cuentas, no es más que reproducir el momento de ilusión que os dan los Reyes, porque sabéis que necesitáis esa sensación de sorpresa, porque sabéis que necesitáis la Navidad.

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