Ay del chiquirritín chiquirriquitín…

Ay del chiquirritín chiquirriquitín

Otra de las maravillas de la Navidad es su increíble riqueza musical. Desde bien pequeños nos han metido en la cabeza toda clase de villancicos que debemos repetir año tras año.

Las absurdas letras de los villancicos son más que cuestionadas, pero no olvidemos que en su mayoría vienen de la iglesia, y ahí nada tiene mucho sentido… ‘Campana sobre campana, y sobre campana una’; ‘Pero mira cómo beben los peces en el río’; ‘Ay del chiquirritín, chiquirriquitín’… Sé que a muchos (como a mí) os inquietan los villancicos. Pero si lo pensáis detenidamente, en realidad lo que os da mal rollito no son los villancicos, sino los niños poseídos que los cantan. ¿Por qué todos los villancicos tienen que estar cantados por niños? ¿Es que acaso son los únicos que se prestan a reproducir semejantes barbaridades? Pero a pesar de ese miedico, profesamos profundo amor a los villancicos. Son un gran recuerdo de infancia, y todos (confesémoslo) los tenemos grabados a fuego en la memoria.

El villancico por excelencia en España es El tamborilero, interpretado por  Raphael. Sólo Jordi Hurtado sabe cuántos años lleva deleitándonos con este clásico. La versión de este año no tiene desperdicio, y es que Raphael es Navidad.

Sin embargo, no todas las canciones navideñas se reducen a los villancicos del año de la tos. Otros genios más cercanos al siglo XX han creado fastuosas melodías que no pueden faltar en cada comercio y, desde ahora, en vuestras casas. Mi gran amigo Sinatra es gran embajador de ellas, y Michael Bublé se ha currado unas versiones bastante curiosas. Os dejo las mejores, ¡no os las perdáis!

Pero en España también tenemos una canción que nos evoca estas fechas tan señaladas, un hit atemporal que se repite cada año en todas las galas de Nochevieja y que todos cantamos a coro: Un año más. No recuerdo ni una sola Nochevieja sin escuchar esta canción, y fue creada 3 años antes de que yo llegase a este mundo cruel. Pero lo que más me intriga de esta canción es el sentimiento de Ana Torroja hacia ella. Claro que es un halago que 25 años después tu canción siga cantándose cada año, pero también se siguen recordando sus estilismos ochenteros… ¿De verdad merece la pena?

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