Dulce vaqueo navideño

Dulce vaqueo navideño 1

Polvorones, turrón, bombones, mazapán… En Navidad no sólo está permitido todo tipo de vaqueo dulce, sino que es casi una obligación engordar al menos un par de kilos.

Los polvorones son, sin lugar a duda, los mejores dulces navideños. Sé que son difíciles de tragar y que más de uno habéis visto la luz intentando decir ‘Pamplona’ con la boca llena de ellos, pero lo compensan con su explosión de sabor. Para que todos os quedéis contentos, los hay de miles de sabores: de limón, de almendra, de chocolate… Eso sí, desconfiad de todo aquel que no lo aplaste antes de comérselo.

Dulce vaqueo navideño 2

Los mazapanes son unas inquietantes figuras de almendra y azúcar con un sabor un tanto peculiar. He de confesar que no soy su mayor fan, pero ahí están, en cada cena de Nochebuena de cada hogar español. Conejos en miniatura saltando en vuestra boca.

Dulce vaqueo navideño 3

Dicen que, por lo general, la fruta es buena para hacer la digestión. Pero en las comilonas navideñas estamos tan saturados que seríamos incapaces de comernos una pieza de fruta normal. Por eso, alguna mente privilegiada creó la fruta ‘pasa’.  Una fruta muy pequeñita, deshidratada, como nos gusta a los comunicadores. Y tenemos de todo: uvas pasas, ciruelas pasas, higos pasos… toda clase de aberraciones.

Dulce vaqueo navideño 4

La Navidad también es el tiempo de los frutos secos, y en especial, de las nueces (de California, por supuesto). A mí me sirven de perfecto sustituto cuando quiero que llegue la Navidad pero aún es pronto. Las nueces están permitidas pero tienen auténtico sabor navideño.  En la comida de Navidad y similares sólo las comemos para llenar el mantel de cáscaras y que se joda el dueño de la casa, como también nos jodemos nosotros cuando somos los anfitriones… Es el ciclo de la vida.

Dulce vaqueo navideño 5

Hay bombones durante todo el año, sí. Pero no tantos ni tan buenos como durante la Navidad. Además, el espíritu navideño te permite comerte 6 Ferrero Rocher seguidos y quedarte tan ancha, con 0 remordimientos. Es Navidad… También reaparecen los bombones Lindor con millones de sabores. Joy to the World…

Dulce vaqueo navideño 6

Y, por fin, el turrón, la estrella de la Navidad. Hay miles de millones de clases distintas, pero los tradicionales son el duro, el blando y el de chocolate. Yo siempre he tenido la sensación de que el turrón duro sólo le gusta a los mayores de 40, y el blando a las abuelas y al niño rarito de la familia. Quizá sea porque les tengo algo de manía, el duro es muy difícil de cortar y el blando me da un poco de repelús (suda más que Falete sobre la bici estática). El de chocolate le gusta a todos los seres sobre la faz de la Tierra, pues es, básicamente, chocolate. Y aquí es donde todos los que odiáis la Navidad deberíais replanteároslo. La Navidad ha traído consigo el turrón Suchard con Oreo. Ahí lo dejo…

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