Anuncio de la Lotería de Navidad 2013

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Querido lector, llevo unos días viviendo entre carcajadas intermitentes y la felicidad más absoluta. Y usted se planteará “¿y a mí qué me importa?” pues bien, seguro que le ocurre lo mismo, déjeme que le cuente.

Por casualidad, el martes estuve por Sol y me encontré un gran tenderete (no, no lo digo porque aprovechando la cantidad de basura que había decidieron hacer un mercadillo en plan: “¡Vendo bolsa de aire con una patata dentro a treinta céntimos!” no, eso no, además que para eso no hace falta rebuscar en la basura, basta con ir a una tienda) ¡Estaban poniendo el árbol de Navidad! Además, TVE y 13TV, “dando ejemplo”, habían desplazado una unidad móvil hasta el lugar, ¡qué bonito!. El caso es que, cansada de tantas cámaras y curiosos tratando de situarse contra la verja con el pensamiento común de “¿qué está pasando? he de enterarme aunque sea lo último que haga”, quien se marchó fui yo. Esa misma noche, en internet, leí que el anuncio de la Lotería de Navidad estaba a punto o que había salido ya, no lo recuerdo bien. Bueno, pues como una forofa, o como una niña el día de reyes por la mañana, sin saber porqué, me precipité a buscarlo. No es que me guste la Navidad, es más, no me gusta, y que pongan el árbol tampoco (como apunte reivindicativo), pero creo que tardaré de olvidar ese sentimiento, ese instante en el que los fotogramas se sucedían a un ritmo vertiginoso, tal vez excesivamente rápido para poder asimilar toda la información que debía procesar. No sé si era por Rafael y su “na-na-na-na-naa, na-naa-naa” o el entusiasmo de Montserrat Caballé en su aparición. Tal vez fuese Niña Pastori con ese toque flamenco que pretendía fusionarse con la voz de Bustamante de forma incomprensible, aún no lo sé. Un cúmulo de circunstancias se dieron en aquel momento que me han dejaron marcada, patidifusa que diría mi madre.

Hasta ahora yo había tomado el anuncio de la Lotería de Navidad como algo serio, algo representativo y muy propio, televisivamente hablando, de unas fechas concretas, así como el de El Almendro o el de Freixenet. Pero claro, el famoso “Calvo de la lotería” lleva varios años desempleado, la canción se ha transformado y, para más inri, ¡eso!  “¡Virgen del Camino Seco!” que diría la gran Lina Morgan. Haré un breve comentario, sencillito, del vídeo en cuestión:

En el encuadre la oscuridad es palpable y se disciernen una especie de puntos amarillos sobre un pueblo, intuimos que son velas, que comienzan a plantearte la duda de “este es el anuncio de la lotería, ¿no?”. Vale, hasta aquí todo correcto, ya que cuando un ser que corre desesperado hacia ningún sitio, y sin apagar vela alguna (cabe recalcar), lo confirmas.  Ahora viene lo curioso.

A capella, Marta Sánchez empieza con “una luz te ilumina”, ahí ya levantas la ceja sabiendo que la cosa no va a ir bien. Los coros comienzan su entonación y prosiguen Bustamante y Niña Pastori para reafirmar tu teoría. Y abres más los ojos, kamikaze, arriesgándote con cara de “seguro que la coherencia reaparece en cualquier momento”, pero quien aparece realmente es Rafael. Claro, la carcajada que sueltas inunda tu espacio auditivo y la actuación estelar de Montserrat Caballé queda en un segundo plano. Aun así te recreas en su mirada, pensando que si llevase lentillas ya se le hubieran secado. No obstante, las imágenes se suceden tan rápido que no te da tiempo a reaccionar y Rafael vuelve a campo para su gloriosa intervención final, pues, sin saber cómo, el anuncio ya está terminando y tú continúas bloqueada, en shock, desde el comienzo. Es entonces cuando llega el éxtasis, el momento que sabes que recordarás toda tu vida, ese “na-na-na-na-naa, na-naa-naa” mientras mueve la mano como si estuviese cambiando una bombilla de casa. Es magnífico. Es genial, tanto que lo deseas volver a ver, y lo repites, y te reiteras, y tu felicidad te envuelve al poner en bucle el complejo electricista de aquel hombre que cantaba “hoy va a ser mi gran noche”. Sin duda el día de la grabación fue su GRAN noche.

Inmediatamente miras las redes sociales, ese lugar donde todo tiene cabida, donde los elementos más curiosos se dan cita para ser comentados. Y lo compruebas, así es, no eres la única persona que ha sufrido la vergüenza por verlo pero la felicidad por disfrutarlo. Y con los días ves los remakes, las parodias, incluso te mantienes durante los anuncios frente al televisor con el único objetivo, el deseo, de volver a observar esa maravilla que ha sido rodada en un pueblo segoviano. No, en serio ¿Cuándo se ha conseguido ese sentimiento global con un anuncio televisivo? Si no sólo hay que mirar esos planos medios donde dos o tres extras se juegan la salud de su mandíbula con la sonrisa más exagerada del mundo al tiempo que se mueven al ritmo de la canción… ¡Qué ímpetu, qué realismo!

Además, el espíritu navideño lo llevan al máximo: la felicidad. La Lotería de Navidad se supone que genera ese sentimiento en los premiados, sin embargo, este año el estado nos ha querido dar un plus a los que sabemos que nunca nos va a tocar: el anuncio. Gracias a “Loterías y Apuestas del Estado”, a los niños de San Ildefonso, al bombo, a las bolas, a la Navidad, y a Marta Sánchez, David Bustamante, Niña Pastori, Rafael y Montserrat Caballé, por alargarme(nos) la vida unos años más. De todo corazón, el anuncio de este año no será olvidado tan fácilmente en el país. ¡Feliz semana-na-na-na-naa na-naa-naa!

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(Por si todavía queda alguna persona que no lo ha visto, aquí dejo el link del anuncio completo: http://www.youtube.com/watch?v=Iwk8-wDcaEc)

 

 

—Miriam Puelles—

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