Homecoming

En 2005 Joe Dante dirigía “Homecoming” dentro de la serie “Masters of Horror”, en ella podíamos ver como los veteranos fallecidos en el frente se levantaban de sus tumbas todo con el sano objetivo de ir a votar. Ayer  11 de noviembre se celebró en EEUU el día del veterano, donde la sociedad civil recuerda a los fallecidos y a los que han sobrevivido. En la radio y en los medios de comunicación no dejaban de dar mensajes de apoyo a este colectivo de norteamericanos.  Al ser una festividad federal para algunos funcionarios y estudiantes han tenido el día libre, por ese motivo los colegios e institutos han parado su actividad, aunque el resto de la sociedad ha mantenido su ritmo habitual. En muchos establecimientos, la mayoría franquicias, como Dunkin Donuts, Starbucks, etc…hoy les invitaban a comer o al café, tan sólo tenían que presentar su carnet de veterano. En algunas localidades hasta han desfilado por las calles, y se ha retransmitido por los diversos medios de comunicación. Viene a ser como nuestro día de las fuerzas armadas.

dia del veterano googleDurante el año, en la puerta de mi supermercado de confianza, a veces se pone una mesa de cuestación para apoyar a los veteranos. Lo llamativo de todo el asunto es que si la sociedad norteamericana está muy orgullosa de sus excombatientes, cómo es posible que dejen que sean unos marginados sociales. Así, películas como “Acorralado” (Ted Kotcheff, 1982) basada en el best-seller  “First Blood” del escritor canadiense David Morrell famoso por adaptar la ficción a la historia real, así los hechos narrados cobran todo el sentido del mundo. Recordad que el policía le echa del pueblo a John Rambo sólo por sus pintas de vagabundo.

Un fenómeno que estamos viviendo hoy en día es que los jóvenes para poder pagarse los estudios en la universidad tienen que enrolarse en el ejército. A cambio éste le paga gran parte de lo que cuesta una carrera universitaria. Estos acaban en el frente exterior (Afganishtan, Irak, etc.) como en la película Leones por corderos (Robert Redford, 2007). El problema de fondo es que su paso por las tierras lejanas, parafraseando al señor Aznar, puede que les deje huella o bien psicológica o física. Esto llegó a preocupar tanto al gobierno norteamericano que en 2003 el propio Ministerio de Defensa solicitó a la famosa Universidad Johns Hopkins que estudiara dos de los síndromes de la Guerra del Golfo, que en resumidas cuentas los soldados presentan taquicardias posturales. En el plano físico casi 800 veteranos de la guerra de Irak y casi 700 de Afganistán tienen amputada alguna extremidad completa debido a las heridas recibidas en el campo de batalla. A más de 200 (de ambas operaciones) les sometieron a amputaciones menores, como dedos o pies. Esto nos lleva a recordar la maravillosa película El regreso (Hal Ashby, 1978) donde podíamos ver las secuelas de los excombatientes de la guerra del  Vietnam, de los que hoy en día ya nadie se acuerda de ellos, todo sea dicho.

Para mejorar el problema cuando estos regresan del frente nadie quiere contratarles independientemente que tengan estudios universitarios finalizados o no. Hasta tal punto esto era y es un problema que el presidente Obama en febrero del 2012 planeaba contratar a unos 20.000 veteranos en los próximos cinco años para tareas de conservación de parques y carreteras.  Por eso, ayer cuando escuchaba la radio se me helaba el alma al oír a un marine decir: “yo sólo me conformo con un gracias”. Esa frase resumía toda la problemática social. Los ciudadanos del frente interior no quieren saber nada de los que van al frente exterior, bien porque opinen que para eso le pagan con sus impuestos o bien porque simplemente no les importe.

El premio Nobel de la Paz ha enviado esos soldados al frente en nombre de toda la sociedad civil para que esos ciudadanos puedan sentir que viven en libertad, tengan la gasolina a bajo precio o que acaben con el mal en el mundo, porque se creen en el deber de defender no sólo a los suyos sino al resto de la sociedad occidental. Por ese motivo acaban introduciéndose en los jardines en los que se meten. De esa manera los soldados norteamericanos acaban matando en pos de todos esos objetivos, valores e intereses. Lo que ellos no se esperan es que  cuando llegan a casa acaban convirtiéndose en auténticos marginados sociales, a pesar de que tienen “descuentos”, es decir, que sus compras están exentas de impuestos. Con todo y con eso algunos acaban en auténtica indigencia. Ayer en todos los medios escuchábamos al levantarnos que la cadena de cafeterías Starbucks contratará a por lo menos 10.000 veteranos estadounidenses, la mayoría ellos de las guerras de Irak y Afganistán. Pero eso ya lo había prometido en enero de este año otra gran empresa como la cadena de distribución minorista Walmart. Ellos se comprometieron a contratar a 100.000 veteranos de guerra del ejército de EEUU en los cinco próximos años todo para lavar su imagen, porque la clase media norteamericana no quiere comprar en esos establecimientos porque saben que sus bajos precios es porque sus productos están hechos bajo la explotación laboral en el extranjero.  Vamos que en el 2018 no quedará un veterano a este paso.

Así uno, una vez más, acaba descubriendo que la hipocresía de la sociedad norteamericana no posee límites. Llegados a este punto a nosotros como europeos nos surge la siguiente duda existencial… ¿Tiene sentido realmente que exista el  Día del Veterano? ¿Qué celebran realmente? Esos militares no dejan de haber matado a seres civiles ¿se debe celebrar eso? ¿se debe sentir orgullo por ello? Nosotros lo tenemos claro, ¿y vosotros?

-Alfredo Manteca-

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