Nuevos caminos

2013-10-26 13.07.28

Volver implica siempre, lo queramos o no, dos cosas: que por una razón u otra se abandonó algo, y que por una razón u otra intentas recuperarlo.

Yo, ahora, intento recuperar dos cosas: mi constancia en el blog (perdón y mil veces perdón, aunque casi se puede decir que nunca la he hecho) y mi vida berlinesa. Al menos el primer paso para mi primer objetivo ya lo tengo, pero sin duda falta la constancia, igual que en mi vida, donde ahora mismo todo es un caos.

Pero en este caso, volver sienta bien. Es recuperar un camino que yo elegí, y que la vida y sus diferentes circunstancias se empeña en hacerme ver que no es el correcto. O tal vez sólo quiere que aprenda que quien algo quiere algo le cuesta, a veces precios demasiado altos, otras veces son simples esfuerzos. Pero no estoy dispuesta a rendirme: he llegado hasta aquí y estoy dispuesta a seguir caminando. Y escribiendo.

No tengo muy claro cual es el final de este camino. Ni si quiera a donde quiero llegar, o si en algún momento decidiré coger un desvio. O incluso por qué no, volver a volver.Ni si quiera si seré yo quien elija dejar el camino o desviarme, o no me quedará otra. Ni en cuántas piedras más tropezaré (que con lo despistada que soy, seguro que aún me quedan muchas) pero de alguna manera, me siento una privilegiada por tener siempre a mi lado gente dispuesta a ayudarme a levantarme y seguir caminando.

Nadie ha dicho que caminar en Berlín vaya a ser fácil, pero el paisaje es bonito. Al menos, por el momento, no tengo prisa. Prefiero pasear y disfrutar del momento a correr y equivocarme de dirección. Y es que al fin y al cabo, cuando vamos rápido no nos da tiempo a fijarnos en los pequeños detalles que, lo queramos o no, son los que cada día nos dibujan una sonrisa, hacen nuestro día un poco más feliz. Pintemos el paisaje de colores, no dejemos que el gris, por mucho que llueva y por muchas nubes que tapen el sol, sea el color detonante en nuestro camino. Ya habrá tiempo. Ahora, el golden otoño dibuja un paisaje espectacular antes de que la última hoja llegue al suelo y poco después la nieve lo cubra todo.

—María del Cid Toledo—

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