La triste historia de tu cuerpo sobre el mío

Yo tenía 15 y tu 17. No, no eran nuestros años
sino nuestros fracasos,
esos episodios que te definen mejor 
que cualquier costumbre familiar” 

Marwan

He dejado de escribir
cartas sin remitente. 
Me adueño de las palabras de otros
como si las horas que pasamos 
no fueran nuestras
y tuviera la libertad
de olvidar quiénes fuimos.

He aprendido a enamorarme
de las ciudades
y a sonreírle al tiempo
como si de verdad creyera
que él me lame las heridas
y no las cierran las bocas
de otros.
-que no son tu-

Voy dando trompicones 
por las esquinas
abrazándome a la poesía
y sabiendo que todo
lo que no fuimos,
lo que no hicimos,
y no nos dijimos;
lo seré con otros
lo haré con otros
y se lo diré a otros
-que no son tu-

Lo triste es que no lucharas,
lanzaras los guantes al suelo
y corrieras al aeropuerto.
Ni siquiera las compañías más caras
tienen vuelos a “nunca jamás”,
te dije:
ya lo probé una vez
-después de alguien
que no eras tu-

Lo triste es que este invierno
no cerraremos los bares
y que besaremos 
nuestras soledades 
y los fracasos
en colchones 
siempre fríos
y en bocas
que no son la tuya.

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