Fifth season premiere

Nuevo inicio de temporada

En las series me gustan esas temporadas que acaban cerradas. Es cierto que un buen cliffhanger de final de temporada no viene mal, pero soy fan de una narración compleja y pensada. Los finales siempre son necesario. No implica que no se puedan dejar cosas abiertas sin explicarlas (las historias de todo cerrado hasta el último nexo tampoco me convencen, me parecen artificiales), pero sí que el arco de la temporada, la trama que se ha decidido contar durante esa temporada (aunque luego siga su continuación durante un tiempo, como en el caso común de Mad Men) tenga un punto cercano al “cierre”.

Me gusta eso porque me da una satisfacción como espectador, no me deja colgando durante meses a la espera del inicio de la nueva temporada. Pero, también, porque este tipo de narración permite que al inicio de la nueva tanda de capítulos se puedan mostrar las mismas cosas, pero que algo haya ocurrido. Si tenemos los mismos personajes, pero algunas piezas del tablero han cambiado, la mente del espectador ha de comenzar a trabajar como si del inicio de una película se tratase. Quién es este, por qué está ahí, por qué este personaje ahora está así. Te permite que ese espacio de tiempo que se ha quedado bajo el puente de la elipsis entre-temporal (palabro que acabo de inventar, pero os dejo usar sin problema) tenga que ser completado por ti como espectador, haciendo que tengas que ser un poco más activo en tu visión.

Curiosamente, esto es algo que no me ocurría hace unos años. Cuando comencé a ver series (ya en serio), hará cosa de nueve años, consideraba que los mejores finales de temporada eran esos que te dejaban con la intriga, con el querer saber qué ocurrirá, que te dejaba intranquilo durante un par de semanas después de su emisión y un par de semanas antes de la emisión del inicio de temporada siguiente. No sabía que la satisfacción de la resolución es en muchos casos mejor que el de la tensión. Que el clímax que supone la (casi final) escena del Carrusel del final de la primera temporada de Mad Men es más satisfactorio que si hubiesen tratado de dejar algo en suspensión.

Y creo que todo esto ocurre porque en ese momento en el que me encontraba mi vida era un continnum. No tenía una sensación de etapas, mi vida era una continuación constante. Los finales del curso instituto para mi eran un cliffhanger. Sí, había una espera hasta la nueva temporada y quería saber qué iba a ocurrir en el nuevo curso, pero al comenzar en septiembre todo iba a ser igual que como se quedó en junio (en su mayor parte).

Sin embargo, desde el momento que comencé la universidad me he dado cuenta de lo que esa sensación de cambio significaba. El final de una etapa como el final de una temporada. Así ocurrió con el instituto. Lo terminé y después del verano comencé la universidad. Nueva temporada. Flamante, todo nuevo y yo era el mismo, pero las piezas del tablero habían cambiado. Ya no estaba en la misma ciudad, no tenía los mismos amigos alrededor, no hacía todas las mismas actividades, vivía con distinta gente… todo era distinto, pero era la misma “serie”. Esa temporada (mi cuarta, posiblemente, considerando la primera de nacimiento a guardería y la segunda de guardería a instituto y la tercera de instituto a universidad) duró cuatro años.

Y hoy comienzo otra. Y vuelvo a tener la sensación del estreno de temporada. Conozco todas las cosas que me forman como entidad que mantiene el espíritu de la serie, pero todo ha vuelto a cambiar a mi alrededor. Ahora en el “más grande todavía” estoy en: distinto país, idioma, ciudad, compañeros de casa, compañeros de clase… he mantenido actores secundarios de anteriores temporadas (algunos de la sub-trama laboral y otros de la sub-trama de universidad) y se que habrá capítulos con estrellas invitadas que hicieron su aparición en temporadas pasadas. Pero, con el inicio del Máster que comienzo hoy, vuelvo a enfrentarme a una nueva etapa. Un sentimiento excitante, pero que a la vez intimida.

Veremos qué dice la crítica después de que se emita el capítulo.

— Arturo M. Antolín —

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