Lo bueno y lo malo

epiyblas

No sé si tengo razón o no, pero bajo mi punto de vista, los miembros del gobierno se perdieron el capítulo de Barrio Sésamo donde enseñan lo que es bueno y lo que es malo.  Es la única explicación lógica que encuentro a sus reacciones ante las cifras del paro de los últimos meses. Que una noticia no sea tan mala como los años anteriores no significa que sea buena, no. Es un poco menos mala, pero ya está. Para los más positivos, inlcuso puede ser que tenga un ápice de esperanza, pero no más allá de un minúsculo ápice. No. Que más de 25.000 personas se hayan apuntado al paro durante el mes de septiembre no puede ser una buena noticia, independientemente de que el año pasado el número fuese mayor que este año. Ya no la intentaron colar con los datos de agosto y la esperada subida de nuevos contratos de nada más y nada menos que 31 personas. Benditos todos aquellos que tras esa cifra se hicieron a la idea de que España había salido de la crisis, pero para mí tampoco es una buena noticia. No es tan mala como otras, pero no buena. Pero todavía puede ser menos buena noticia si tenemos en cuenta que el número de afiliados a la Seguridad Social, que son quienes pagan impuestos y pensiones para todos los demás, sigue cayendo, al igual que en los últimos meses en los que nos quisieron hacer ver que el número de desempleados de nuestro país había disminuido, lo que conlleva tirar del fondo de reservas una vez más.

Y es que nada ha cambiado. El otro día, a una amiga le ofrecieron trabajar gratis. O bueno, mejor dicho, debería decir que le ofrecieron pagar para poder trabajar y así hacer currículum… porque da igual la experiencia que tengas y lo que te hayas dejado explotar durante la carrera… seguirás haciendolo. Pues sí, ahora toca pagar para trabajar… porque no podemos hacerte convenio si no estás estudiando en alguna universidad de las nuestras, asique matriculate en un master e invierte tus ahorros en trabajar con nosotros. “De nada amiga, vuelve cuando quieras, estaremos encantados de explotarte”, es lo único que, desde mi punto de vista, les faltó decir.

Desde mi punto de vista, este es uno de los principales problemas que tenemos en España, laboralmente hablando. Porque no debería estar permitido que se llevasen a cabo este tipo de explotaciones. Empresas que al fin y al cabo lo único que buscan es sacar el mayor rendimiento a jóvenes recién salidos a un mercado laboral sin salidas (valga la redundancia), dispuestos a todo para algún día tener un futuro. Pero esto traspasa los límites. Entiendo que cuando una empresa tenga problemas, desde arriba y desde abajo se arrime el hombro, por el futuro de todos. Pero no entiendo el trabajo gratis, el “tu tiempo vale exactamente 0”, el “buscamos a alguien con experiencia para un puesto de becario no remunerado”, que siempre van acompañados de un “dame las gracias por darte esta oportunidad”.  No entiendo cómo se invierte en formar a una gran cantidad de jóvenes en España, pero no se invierte en sacarles provecho después, de forma que todos ganen. Y me cabrea que nadie ponga medidas para ello, la verdad. Y la verdad, yo no quiero formar parte de este sistema. No quiero que quede constancia de que puse mi granito de arena para que los ricos sean cada vez más ricos, aprovechandose de esta crisis y empobreciendo a esas personas que lo único que buscan es tener su sueldo a fin de mes. Que su tiempo, sí tenga un precio, un valor.

Yo me bajo del carro.

—María del Cid Toledo—-

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