La Unión (derecha) Europea

Los firmantes del Tratado de Lisboa.

Los firmantes del Tratado de Lisboa.

En Europa se da una paradoja: pese a que los partidos de centro izquierda son más pro europeos que los de centro derecha, son estos últimos los que llevan a cabo los mayores avances en la construcción europea. Esta situación se da porque los partidos de izquierda han heredado el comunismo revolucionario un concepto de solidaridad con un aspecto internacional subsidiario.

La derecha en lo que respecta a Europa siempre es más precavida. Al ser parte de sus preceptos la defensa de la identidad nacional o la soberanía, entiende que un proyecto paneuropeísta como la Unión Europea (con su actual grado de madurez) implica que la soberanía se vea traspasada a órganos de gobierno supranacional, lo cual choca abiertamente con su ideología. Es más, la derecha radical y la extrema derecha consideran que la UE es un verdadero peligro para la soberanía —que está transferida en parte— y para la identidad —que poco a poco se va diluyendo dentro del cóctel europeo—.

Uno de los ejemplos más claros es la existencia de partidos políticos abiertamente neonazis y fascistas como Amanecer Dorado (Grecia), el Frente Nacional (Francia) o la Liga Norte (Italia) dentro de los parlamentos de sus respectivos países. Otros partidos de carácter euroescéptico (obviando a los británicos) como Alternativa por Alemania, se encuadra en el espectro político de la derecha —Alternativa por Alemania es una escisión del CDU-CSU—.

En la extrema izquierda, si bien tiene un componente más internacionalista —heredero de las internacionales comunistas—, también se ha desarrollado un espíritu antieuropeo. Por un lado, consideran que Europa tiene que ser más que un mercado común y que tiene que promover principios sociales. Por el otro, se encuentra la eterna discusión del carácter antidemocrático de la Unión Europea, fruto del denominado método Monnet. Este aspecto es totalmente cierto, en los últimos años observamos cómo funcionarios que no han sido elegidos por las urnas influyen en las políticas nacionales e incluso participan derrocando gobiernos (leer el libro que recomendé en la entrada anterior).

Hay que tener en cuenta que el antieuropeísmo de la extrema izquierda es más bien una falta de acuerdo con el modelo de Europa que se está construyendo… pero ¿qué Europa están construyendo? ¿Hemos votado ninguno de nosotros por esta Unión Europea? Más bien parece que se nos da hecha y no se nos pide opinión. Tengamos en cuenta que elegimos a los eurodiputados, pero no a los comisarios europeos ni a ningún otro funcionario europeo (método Monnet).

Y es que por paradójico que parezca, es la connivencia de políticos dentro del espectro conservador del arco político los que consolidan las piezas de esta Europa en construcción. La coyuntura actual ha provocado que el Gobierno de frau Angela Merkel y su CDU-CSU apadrinen la unión bancaria hasta hace unos meses estancada. Herr Konrad Adenauer fue la piedra sobre la que se edificaron los cimientos de una nueva Europa cuando Alemania todavía se encontraba en reconstrucción o Alcide de Gaspieri (democristianos italianos) y Robert Schuman (Movimiento Republicano Popular), los padres de este proyecto Europeo. Sin retrotraerse tanto en el tiempo, el Tratado de Lisboa fue ratificado por Merkozy (la canciller Angela Merkel y el conservador Nicolas Sarkozy). El presidente galo Georges Pompidou fue el que levantó el veto que mantuvo De Gaulle a la entrada de Reino Unido en la UE, mientras que Helmut Kohl ocupó la cancillería durante la reunificación alemana y el posterior Tratado de Maastrich (Tratado de la Unión Europea) en 1992.

Tal vez haya obviado a políticos de la talla de Tony Blair (¿el más europeo de los británicos?) o el laborista belga Paul-Henri Spaak, también padre de Europa. No he introducido en este texto ni a Felipe González ni a José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que el primero metió a España en la UE y el segundo tal vez pueda ser considerado el más europeo de los presidentes español.

La verdad es que me he centrado en Alemania y Francia porque han sido estas dos naciones y sus dirigentes las que han sido los verdaderos actores de la historia. Sin Alemania no habría UE. Sin Francia no habría UE. Con Holanda, Bélgica y Luxemburgo tal vez haya habido Benelux, pero no UE. Por eso mismo, tal vez la izquierda no sea un actor político histórico propicio para esta Unión Europea; tal vez, la izquierda no sea capaz de llevar el peso histórico de esta construcción… lo que sí es seguro es que en junio de 2014 hay elecciones europeas y como ciudadanos europeos, debemos aprovechar este resquicio democrático que tenemos para poder elegir qué Europa queremos.

—Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero—

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