Un ser occidental

Querido lector, en esta ocasión le ofrezco una lectura diferente, mucho más ambigua que las anteriores. Llamémoslo “ejercicio visual”. Yo le muestro una imagen, la que observa a continuación, y le pido que la contemple por unos instantes. Acto seguido lea el texto que aparece inferiormente. El porqué de esta práctica responde a una teoría sobre la percepción que cada ser humano puede dar a una imagen y el significado propio que le otorgamos. No se asuste, entenderá todo conforme concluya la lectura. Feliz reflexión.

1320966001_910215_0000000006_album_normal

“¡Aquí estoy, no vas a hacerme más daño! Puedes matarme pero esta soy yo, una mujer, un ser libre. Tortúrame si así lo deseas pero estas marcas representan mi cultura y mi hogar. No gritaré aun ordenándome, no lloraré aun desechándome. Llámame persona”.

Así se presenta un cuerpo sin rostro, sin propiedad aparente, sin embargo, así se presenta un ser humano. Parece paralela, ¿verdad? Ajena incluso. En cambio, ahí está. El símbolo de una mujer africana: pura, virginal, amante de su tierra, orgullosa de ser quién es, de sus rasgos y cicatrices. Exacto, cicatrices. Las mismas que le ha provocado el ser occidental, las mismas que han perdurado a la desaparición de su pasado e incluso de su familia. Sólo queda un cuerpo con su historia. Y se muestra, se exhibe vacilante ante su mirada. Despertando su interés, provocando de la nada cierta curiosidad sobre su vida, sobre los argumentos que le han llevado hasta usted.

De repente el ser occidental, aquel ignorante egocéntrico, ve por primera vez más allá de su ombligo para preguntarse quién es esa mujer y por qué está adoptando esa posición casi simétrica ante una cámara fotográfica. De las cenizas de una civilización torturada y olvidada resurgen cientos de cuestiones que usted no puede descifrar a simple vista. Sin embargo, cerrará esta ventana, esta reflexión, y volverá a su rutina como si nada. Olvidando estas líneas, olvidando a esta mujer desconocida que por unos instantes pareció tomar protagonismo en su vida. Es así, es verdad, es un ser occidental.

— Miriam Puelles —

Anuncios