Lo llaman música (y sana y salva).

Creo que lo único bueno que le saco a los días que paso encerrada en casa terminando el Trabajo de Fin de Grado (sí, ese trabajo que tenía que haber entregado en Junio, que me prometí hacer en verano y que he retomado a un mes de la siguiente entrega); es la cantidad de horas que empleo escuchando música. A mi estudiar no me gustaba porque es un proceso que me requería silencio absoluto; pero haciendo trabajos me evado. Me dan para escuchar discografías enteras y no sabéis lo que disfruto. Cierto es que a veces se me va la cabeza y me concentro más en la canción que en el word donde redacto, pero también me inspiran. Y no veáis lo bonito que es descubrir canciones nuevas (Septiembre es una época maravillosa para sacar discos, y devorarlos) y cantantes de esos que llegan para quedarse.

Mi último descubrimiento se llama The Tallest Man On Earth. En realidad es un pequeño sueco llamado Kristian Matsson que en ocasiones creo que llora con la voz. Tiene tres discos y algún EP. El 1 y 2 de Diciembre estará en Madrid, y desde aquí hago un llamamiento a cualquiera para que me lleve a verle. (pd. admiradores secretos, es el momento de que aparezcáis).

Luego está Iván Ferreiro, al que parece que ahora la vida le sonríe y hace canciones alegres y… si, a la gente le parece mal. Pues señores, os digo una cosa: es mil veces más difícil escribir de cosas alegres que de enfados o desengaños. Y mucho más de amor que de desamor sin caer en tópicos ni imbecilidades del nivel “quiero ser tu jardín con enanitos”. (Sí, soy una hater de Melendi y cualquier romanticón empalagoso del nivel de Alborán). En realidad sólo han salido adelantos de “Val Miñor-Madrid. Historia y cronología del mundo”; pero justo en el momento en que todos los cantautores del mundo me han abierto todas las heridas, recurro a él para que me diga que aún la vida puede ser maravillosa con este tema:

Para finalizar, este post-crítica musical que no será el único; os dejo la canción que me ha salvado de la depresión post-Dcode (festival al que fui la semana pasada). Siempre suena para recordarme “eh, Paloma, hace una semana estabas viendo a Vampire Weekend” y entonces sigo para adelante.

LA MÚSICA SALVA Y SANA.

— Paloma de la Fuente —

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