Buscando al señor Marshall

La derrota de la comitiva de Madrid 2020 nos ha salido muy cara. La factura a día de hoy no está cerrada, tendremos paciencia y esperaremos una semana, pero de momento sabemos que asciende a 25 millones de euros, y que los chicos de Sueldos Públicos os la desglosan.  Menos mal que eran los Juegos de la Austeridad. Es una pena que todo ese dinero no se haya invertido en educación, sanidad, investigación o a crear puestos de trabajo.

Visioné  en directo el discurso de nuestra alcaldesa Ana Botella por la red. He de reconocer que al principio me invadió una oleada de incredulidad, estaba realmente sorprendido por lo que oía. Luego, vino una segunda cargada de vergüenza, no sabía si seguir mirando el ordenador o no. Y finalmente, no lo pude evitar pero, las risas se escucharon hasta en Michigan. Presencié cómo ardían las redes sociales ante semejante discurso. Pero, lo que me llamó la atención desde el punto de vista sociológico, fue ver y escuchar la reacción de la gente que estaba en la Puerta de Alcalá cuando el presidente del COI,  Jacques Rogge, nos eliminaba en primera ronda. Me refiero a los madrileños que coreaban el cántico de “hijos de puta” a los miembros del Comité Olímpico Internacional. La pregunta inmediata es… ¿qué lleva a un ciudadano educado a comportarse de esa manera? ¿Dónde queda la deportividad del espíritu olímpico? Y por supuesto, las redes sociales no se incendian porque si, para ello son imprescindibles: combustible, oxigeno y sobre todo, como mínimo una cerilla.

En 1953, Juan Antonio Bardem, Miguel Mihura y Luis García Berlanga escribían conjuntamente uno de los guiones que mejor reflejaba la sociedad española, hablamos de Bienvenido Mr. Marshall. Polémico film que no se alzó con la Palma de Oro en el festival de Cannes porque Edward G Robinson (miembro de jurado) se opuso fervientemente, según cuentan las malas lenguas. El film nos cuenta como la vida del pequeño y tranquilo pueblo de de Villar del Río se transformará cuando  reciben la noticia de la inminente visita de un comité del Plan Marshall (proyecto económico americano para la reconstrucción de Europa). La novedad provoca un gran revuelo entre la gente, y el bonachón alcalde del pueblo propone a los vecinos que se disfracen al más puro estilo andaluz para causar buena impresión a los americanos que vienen a repartir dinero.

Paralelismos entre el film de Berlanga y la comitiva Madrid 2020

Como podéis apreciar las cosas no han cambiado un ápice. Seguimos pensando que vendrán de fuera a ayudarnos a salir de la crisis económica en la que estamos sumidos. El problema reside en la ineptitud y falta de miras de políticos como Rajoy y Botella, que ponen toda la carne en el asador en un proyecto que está muerto de partida, porque no debemos olvidar que somos un país rescatado (lo quiera o no reconocer Rajoy) y que el Ayuntamiento de Madrid es uno de los más endeudados de la nación. Así, ambos gobernantes se convierten en una suerte de Don Pablo y Carmen Vargas, la tonadillera. Y nos falta saber quién sería Manolo, pues evidentemente lo encarna a la perfección Don Alejandro Blanco Bravo, el Presidente del Comité Olímpico Español. Me los imagino a los tres cogidos del brazo, ellos con su sobrero y ella con su clavel en la cabeza y su vestido de volantes, cantando aquello de… “Americanos, vienen a España gordos y sanos. Viva el tronío y viva un pueblo con poderío”. Eso sí, seguidos por los 300 integrantes de la comitiva olímpica cargados con los 170 kilos de jamón ibérico para agasajar a los miembros del COI. Nos faltó montar una corrida de toros y llevar 300 tortillas de patatas.  Lo mejor de todo fue ver como Ana Botella defendía la candidatura con argumentos como que Madrid es el mejor lugar del mundo para disfrutar de una cena romántica o de un café con leche, cuando son cosas que se pueden hacer en cualquier parte del mundo. Nadie me podrá refutar que no resulta absolutamente provinciano todo en general.

Americanos- Bienvenido Mr Marshall

Alguien se ha parado a pensar un instante que esos puestos de trabajo que nos prometían son de corta duración. La mayoría estarían centrados en la construcción (de nuevo) y en el sector servicios, y desde luego poseen una caducidad. ¿Qué hacemos después? ¿Seguimos construyendo sin sentido? ¿Nos ponemos todos a servir relaxing cafés en la Plaza Mayor? ¿Nos vamos todos de España?  Pues claro que la gente lo sabe, el ciudadano no es tonto, pero cuando estás desesperado porque has engrosado las filas del paro y no encuentras nada, pues te agarras a un clavo ardiendo. Ya lo dice el refranero: “La esperanza es lo último que se pierde”. Y ahí reside la vileza o la inconsciencia general de nuestros políticos, que no dudan de poner la maquinaria de la propaganda en marcha, y con ayuda de sus altavoces oficiales (todos sabemos sus nombres de sobra) convencen y sacan a la calle a los madrileños deseosos de que se celebren los JJOO en la capital. Así, tenemos el combustible y el oxigeno precisos para hacer una hoguera ¡Como Dios manda!

Pero claro, nos falta lo mejor: las cerillas. En este caso, dos. Un discurso desafortunado (en el fondo y en la forma) y un señor diciendo “eliminated” fueron los componentes necesarios para que todo saltara por los aires en cuestión de segundos. Si durante un mes haces una campaña de propaganda intensiva y convences a un pueblo de que vienen los “americanos” a darte un puesto de trabajo que no tienes, haciendo un paralelismo con el film de Berlanga, y ves pasar el coche por delante de tus narices y no para, la frustración que invade a la ciudadanía lleva a explicar tal comportamiento sociológico. Si Berlanga hubiera hecho la película ahora en el 2013 ¿qué final le hubiera puesto? ¿Habrían linchado a Don Pablo, a Manolo y a Carmen Vargas? ¿Habríamos  visto al pueblo llamar “hijos de puta” a la comitiva americana?

Es como en Bienvenido Mr Marshall

Así, que vistos los toros desde la barrera que impone un océano, el espectáculo no pudo ser más provinciano y lamentable en todos los sentidos, y desde luego, si Berlanga levantara la cabeza se hubiera muerto de nuevo ante semejante numerito. Lo considero un insulto a la inteligencia de todos los que hemos tenido que emigrar. Allá donde hemos ido nos han exigido hablar su idioma con fluidez, da igual que sea Alemania, Inglaterra o EEUU. Deberiamos a exigir lo mismo a nuestros políticos, que estén preparados realmente, y no me refiero solo al idioma, sino que además sepan de economía, leyes y por supuesto, conocimientos sociológicos. Por un lado, me alegro profundamente de que el destino les haya quitado de las manos a nuestros corruptos gobernantes otra herramienta para seguir especulando y robando a todos los españoles, en general, y a los madrileños para más señas. Pero, siento una pena profunda por esas miles de familias que pusieron en ese sueño hueco todas sus esperanzas. Espero, que ahora se imponga la reflexión, la sensatez y la serenidad, de tal forma que en las próximas elecciones los ciudadanos se comporten como tal y voten en consecuencia, habiéndose leído los programas de cada partido. Dejar atrás el famoso: “yo es que paso de política”. Y tras la reflexión oportuna le otorguen el voto a aquel programa que defienda realmente sus intereses, no a corto plazo, sino con vistas al futuro.

-Alfredo Manteca-

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