El Congreso de los mancos

Luke Skywalker, el mejor manco de todos.

Luke Skywalker, el mejor manco de todos.

El 10 de septiembre ocurrió un suceso escalofriante que convulsionó a toda la sociedad española. Los titulares de los principales periódicos, las emisiones radiofónicas y las cabeceras de las televisiones daban informaciones cruzadas y confusas. Twitter bullía de informaciones contradictorias y los hooligans estremecieron a la opinión pública por su mutismo. Tanto la opinión pública como la publicada eran silencio.

Las calles se llenaron de personas que estremecidas se paseaban por las calles sin manifestarse, pero sin sumisión. Las fuerzas del orden, tan perplejas como la propia población, se unieron a esta marcha amistosa que recorrió las calles sin orden ni concierto; ocupando todas las calles y  ninguna, sin ocasionar desperfectos; pero con un destino: la Carrera de San Jerónimo.

Ese mismo día, a las siete de la mañana aproximadamente, Mariano se despertó como todos los días en su cómoda cama en La Moncloa. El primer gesto, reflejo cuando menos, fue enfocar a la figura de su mujer, pero como todas las mañanas su miopía se lo impidió. La rutina mandaba y su primer movimiento fue el de alzar la mano derecha para apagar el despertador y para coger sus gafas. ¡Bam! Sin saber muy bien por qué, tiró al suelo tanto el despertador como sus gafas, que afortunadamente no se rompieron. El ruido hizo que Elvira, su mujer, se revolviera en la cama.

—Mariano, ¿qué ocurre? —preguntó medio dormida.

—Nada, nada cariño, hoy que me he levantado torpe y he tirado el despertador—contestó Mariano  a la vez que se agachaba para recoger las gafas—. ¡Aaaaaaagh!

El presidente Mariano Rajoy levantaba en lo alto su brazo derecho encumbrado en un muñón. (La escena es muy teatral: Mariano de rodillas, en pijama de rayas azules claras verticales y su nombre bordado en la pechera, se encuentra tratando de mirar, bizqueando,  lo que fue brazo derecho, que ahora acaba en un muñón totalmente perfecto, cicatrizado y liso, sin atisbo de corte a la vez que se sujeta con su mano izquierda la muñeca derecha). Elvira que en estos casos es siempre un gran apoyo para su marido, lo primero que hace es llamar a Soraya.

El Capitán Garfio, un manco entrañable.

El Capitán Garfio, un manco entrañable.

***

Soraya Sáenz de Santamaría está enfadada. En su partido la han considerado siempre una tonta y nunca han contado con ella para nada, es la encargada de presidir la reunión de la cúpula del partido (son las nueve de la mañana). Se encuentra rodeada de toda una turba de políticos mancos, muchos de ellos han sido sus padrinos políticos y otros sus mentores y a todos ellos les falta una mano (derecha o izquierda, dependiendo de si son zurdos o diestros). Todos están callados y miran fijamente a sus iPads o a sus carpetas. Ella es la única que mira al frente, baja un momento la vista y ¡eureka! tiene las dos manos. Su enfado va en aumento.

—Seamos pragmáticos, ¿cómo atajamos esta crisis de Gobierno? ¿a quién le echamos la culpa?—pregunta sin esconder el rencor de su voz.

—¿Qué opciones tenemos?—dice tímidamente la voz del presidente.

—Las de siempre—contesta desdeñosa Soraya—. ETA, un complot de la izquierda, el COI…

—Podemos decir que ha sido Esperanza Aguirre—clama entusiasmado el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón.

Estalla la discusión. Todo el mundo comienza a gritarse, se oyen “Bárcenas”, se ven cortes de manga, mientras una Soraya roja de ira y un Mariano rojo de vergüenza se retiran al despacho del segundo para montar la estrategia del “partido”.

El Soldado de Invierno, mi manco favorito.

El Soldado de Invierno, mi manco favorito.

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Dos horas más tarde, acuerdan ir al Parlamento aquellos que  no han perdido una mano. Soraya y Arias Cañete comparten coche oficial.

—Soraya, pues yo que pensaba que estabas hasta el cuello…

—¡Qué dices Arias! Si yo me creía eso del complot de Bárcenas y que lo de la inocencia de Camps tras la Gürtel—contesta Soraya—. Lo que no entiendo es por qué a ti no te ha salpicado nada…

—Pues fíjate, como yo ponía más atención a los platos de Chicote, a los corderos a la segoviana y al Valdepeñas que a los “negocios”, acabé por no enterarme de ninguno de ellos.

—¡Qué cachondo eres, Arias! Tendrías que tener cuenta de Twitter—contesta riéndose Soraya (es la primera vez que ríe en todo el día).

—¡Soy más de Instagram!—ambos ríen a carcajadas hasta que el coche oficial llega a la Cuesta de San Jerónimo y ya se ven obligados a serenarse.

El hemiciclo está semivacío. De los escaños del PP sólo Soraya, Arias y un par de montañeses permanecen en los escaños. En los escaños del PSOE, además de los habituales (véase Carme Chacón), faltan una gran mayoría; pero Rubalcaba ha ido, manco y todo, más bajo no puede caer. Es el cinismo puro. Por Izquierda Unida han ido todos de la mano, mostrando sus manos intactas, eso sí, por IU Madrid no pregunten, hay un silencio incómodo. La lideresa magenta también ha faltado, pero ha ido Toni Cantó, eso sí, le faltan los pulgares y le falta la lengua. Joan Tardá tampoco quiere hablar, sólo se acerca a los pocos que han venido de Convergència a preguntar por signos dónde se encuentran los de Unió.

Jaime Lannister, a partir de este momento, me empezó a caer bien.

Jaime Lannister, a partir de este momento me empezó a caer bien.

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Esto no es una historia real, es una anécdota ficticia. Todos aquellos personajes que se correspondan con la realidad, en verdad son ellos A falta de fotos de todos estos personajes mancos, me he decantado por “mancos molones”. Feliz día y, por favor, a pesar de tanto manco, sonrían y no vuelvan a votarlos.

Gracias

—Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero—

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