‘SEPTIEMBRE IS COMING’: El manual para el universitario novato (2ª parte)

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Querido lector, esta semana me encargo de hacerle llegar la segunda parte del “Manual para el estudiante novato (primera parte: aquí). Al fin y al cabo septiembre ha llegado ya a su vida y estas pequeñas instrucciones le pueden ser necesarias instantáneamente. Tal vez le lleguen tarde si hoy fue su primer día, tal vez no si es en los próximos. En cualquier caso, no le haré esperar más ya que entiendo que su tiempo se limita cada vez más, sobre todo al ser estudiante (ríase, yo tampoco me lo creo).

5.- CADA MOCHUELO A SU OLIVO: Una vez realizada la compra general que le proporcionará alimento sano y nutritivo, por lo menos, hasta final de año, llega el momento de despedirse de sus progenitores, especialmente del ser materno. Sí, ese gran protagonista de la primera parte desaparecerá a tiempo casi completo de su rutina (porque las llamadas constantes son algo contra lo que no se puede hacer nada) y para ella no se trata de un paso fácil. Sea comprensivo/a y no se deje llevar por las promesas para retenerle junto a su ser por un mayor tiempo mientras le agarra el brazo tirando hacia sí misma del mismo modo que un pescador recién lograda su recompensa. El momento clave lo intuirá cuando no querrá cerrar la puerta y será usted quien deba hacerlo, siempre con cariño, puede expresarlo como quiera, es su instante (yo ahí no me meto).

6.- ¡LLEGO TARDE!: La noche previa al “gran” día será determinante para su futuro, y usted lo sabe. Tras un largo verano el hábito de dormir hasta bien alcanzada la tarde le puede jugar una mala pasada. No hay que temer pues por muchas alarmas y despertadores que programe a una hora determinada, por propia voluntad (y contra cualquier pronóstico) su cuerpo tendrá necesidad de levantarse con anterioridad. Sin embargo, toda precaución es poca y no reducirá el ritmo de sus actividades previas (véase desayunar, ducharse, vestirse… lo que haga). Es aquí donde llega el problema, ya que le sobrará tanto tiempo que seguramente comenzará a perderlo, como todo ser humano, hasta tal punto que el minutero avanzará a velocidades que no esperará. Mantenga la calma y racione cada momento si no quiere llegar tarde. Si en su caso ha de coger un transporte público para llegar hasta su universidad debe tener en cuenta el consejo doblemente ya que estos son los mayores enemigos de los estudiantes, nunca colaborarán con su puntualidad. Repito, nunca.

7.- ¿EN QUÉ CLASE ME TOCA?: No sé si se ha fijado pero los nervios previos al primer día de clase generan un agujero negro en el cerebro del universitario, o estudiante en general, que provoca innumerables despistes, muchos de ellos realmente preocupantes. Las señales que nuestro órgano inteligente nos envía parecen encontrarse en Gran Vía en hora punta, es decir, que no avanza. Ante este inesperado inconveniente es importante tomar prevenciones llamadas post-it. Usted se preguntará por qué, pues bien, apuntarse con un boli en la muñeca cuál es la clase a la que ha de dirigirse no es una opción acertada ya que sus propios poros expulsando toxinas arrastrarán cual tsunami cualquier rastro de tinta. Un ocho puede derivar en un tres tan fácilmente como un siete en un uno. Por suerte no será el único ser al que le ocurrirá esto, no se altere, preguntar qué clase es a la que tiene que dirigirse a diestro y siniestro es lo más normal del mundo. Entonces, ¿por qué usar post-its cuando puedo entablar conversación con alguien? Si llega tarde las posibilidades se reducen, querido amigo.

8.- BUSCANDO UNA SONRISA: El momento cumbre de nuestro primer día se reduce en un momento, un instante, una clase. Una vez adentrados en el habitáculo y sentados en alguna silla buscada estratégicamente llega el catálogo Colgate alerta de cualquier sonrisa cómplice con la que comenzar una conversación. Moraleja: lávese los dientes previamente (no dudo de su higiene bucal pero, por si acaso, le advierto). Dependiendo de su personalidad: extrovertido o introvertido, este paso le será más sencillo o menos.

Una vez conseguido el primer objetivo esté dispuesto a repetir en innumerables ocasiones durante la primera semana las mismas frases, preguntas y respuestas hasta que parezca todo asentado y conocido, hasta que usted tenga su propio signo de identidad. Es decir, “¿cómo te llamas?” “¿De dónde eres?” “¿Qué nota sacaste en la PAU?” “¿Esta era tu primera opción?” “¿Residencia o piso?” (Podría seguir pero nos llevaría mínimo dos post más, dejémoslo aquí).

Así es, querido lector, todas estas acciones ocurren y usted es el encargado de sobrellevarlas de mejor o peor forma. Sin embargo, y para su tranquilidad, ni todo es tan bonito ni tan malo. Pero le irá bien, al comienzo. La euforia de los primeros días dará un giro de 180º cuando comience a entrar en materia y descubra las llamadas “asignaturas de relleno”, así como el salvaje mercado laboral que le espera afuera, ansioso de carne fresca. Aunque… mírelo por el lado bueno, usted ha llegado hasta ahí, disfrútelo.

— Miriam Puelles —

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