‘SEPTIEMBRE IS COMING’: El manual para el universitario novato ( 1ª parte )

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Querido lector, el calendario no engaña y nuestras ansiadas vacaciones están llegando a su punto y final. Reconozcámoslo, no podemos obviar las evidencias que nos acercan hacia una rutina monótona que nos dejará en la mitad de nuestro mejor sueño cada mañana. Puede que usted ya haya pasado esta etapa de su vida o tal vez no. En cualquier caso, si su respuesta se corresponde con la segunda opción, he decidido presentarle unos puntos a tener en cuenta para que se sienta como pez en el agua una vez llegado el momento de comienzo de las diferentes situaciones que se encontrará en los próximos días.

1.- ¡NO TENGO ESPACIO EN LA MALETA!: Una gran parte de universitarios de nuestro país emigran anualmente con el comienzo del curso hacia sus respectivos espacios universitarios (colegios mayores, residencias o pisos compartidos en mayor medida). El primer problema con el que se encontrará es el espacio de su maleta. Aparentemente puede guardar en su interior hasta una TV de plasma de más de 42” y sobrarle espacio para el mando a distancia, sin embargo, estas dimensiones iniciales parecen reducirse considerablemente a la hora de introducir toda la ropa, ¿El por qué? Un misterio de la vida. El truco consiste en pararse a doblar cada prenda como una pieza del Tetrix para que quede en completa homogeneidad con el fondo del bulto. Recuerden esta palabra: “Lasaña”, siempre por capas. Hasta que no esté plenamente cubierto el primer piso no continúe con el segundo.

El problema que provocará el nerviosismo de toda la familia será la madre. Una vez asimilado esto sólo ha de ignorar sus últimas palabras: “¡Ay, que se te olvida algo que lo sé yo!” “¿Te has metido una chaqueta por si hace frío? ¡Mira que te pega un cambio de tiempo y te coges un resfriado!” “Aun estás a tiempo para quedarte en casa y ponerte a trabajar en la empresa con tu padre ¡eh! ¡Que no sé yo si me vas a sobrevivir a la buena de dios!”

2.- PARA SER CONDUCTOR DE PRIMERA, ACELERA: Otro de los momentos clave con los que se encontrará en su etapa universitaria será el transporte. Mayoritariamente la comodidad del coche familiar es el elegido para trasladarse con todos los utensilios y maletas cerradas con cinta adhesiva a punto de explotar (por no hacer caso a mi punto nº 1). Simplemente por el peso introducido en el vehículo no espere avanzar a una velocidad extrema, por lo tanto, salga con tiempo de casa. Como buen español esta última frase pasará por su racionalidad del mismo modo que las famosas barrillas del desierto en un western. En cambio, he de prevenirle, de usted depende el resultado final, es decir, el colapso interno del coche donde el pasajero situado en los asientos traseros tendrá que esquivar los diferentes aludes que le atacarán conforme aumenten las curvas cerradas. Un casco nunca está de más.

Los GPS nunca han sido el mejor amigo del hombre por muchos beneficios que nos tratan de vender a la hora de ir a comprarlos, es por ello que nunca es malo optar por planes alternativos en caso de pérdida. Sobre todo mantenga la calma, pronto habrá llegado a su destino.

3.- ¡UY, QUE NOS HEMOS PASADO!: Como es natural los “por si acaso” harán efecto en este punto ya que comprobará cómo el tamaño de su cubículo será inferior al de objetos y bultos que usted ha trasladado. Si su nueva vivienda se corresponde con una residencia observará como no es el único ser al que le ocurre lo mismo. Ríase y aproveche la situación para ganar territorio con respecto al espacio de su más que probable compañero de habitación. Siéntase como Gibraltar. Si por el contrario se dispone a vivir en un piso compartido, siempre podrá hacer uso de los armarios dispuestos inútilmente (a priori) por toda la casa o utilizar el mismo coche que le ha trasladado para devolver a su lugar de origen lo sobrante.

4.- DIETA MEDITERRANEA: Instalados en nuestro futuro oasis del desorden llega el momento de hacer la compra, porque de algo tendremos que alimentarnos ¿no? Todavía con la madre presente y dispuesta asegurar nuestra buena alimentación, ha de asimilar una realidad: supervivencia. Por defecto nuestros progenitores creen fielmente que vamos a morir desnutridos o a base de alimentos precocinados que poco tendrán que ver con los famosos platos de cuchara de la abuela. Y es verdad, en la mayoría de los casos. Sin embargo, esta hipótesis maternal provocará el colapso del típico carrito desorientado de supermercado a base de verduras de las que probablemente desconozca el nombre y su utilidad, así como de frascos rellenos de legumbres que tendrán un lugar privilegiado en el fondo de nuestro armario. Diga “no” si sabe que no va a comerlo. El espacio es reducido y las bolsas macarrones (auténtica alimentación del estudiante universitario vago) ya son suficientemente grandes.

(Este es un mensaje para todas las madres: Queridas, no se preocupen, independientemente de la incapacidad que su hijo/a parezca tener para la cocina, sobrevivirá. ¿Cómo? Aún no lo sé, pero es verdad. Si estamos vivos tras alimentarnos en un comedor escolar podremos con esto, ya somos inmunes a todo. Tal vez la alimentación de un estudiante universitario no sea la más variada o la más rica en todos los componentes de la pirámide alimenticia, pero ese miedo inicial al abandonar a su predecesor pensando que en su regreso será la clara imagen de Auswitch en el 45 es falsa. No se preocupe, ya lo dijo Aquarius, ‘el ser humano es extraordinario’).

Hasta aquí la primera parte del “Manual para el universitario novato”. La semana que viene abarcaré todo lo relacionado con el primer día de clase y consecuentes actos, anécdotas y prevenciones. Hasta entonces, recuerde, mantenga la calma.

— Miriam Puelles —

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