Fracaso en Telecinco

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Querido lector, entiendo que en esta época estival su tiempo está limitado (tanta piscina y playa al final…) y, por tanto, no le haré mantenerse mucho tiempo delante de la pantalla tratando de leer algo que, tal vez, le sea indiferente. Precisamente eso, ese sentimiento de aburrimiento masivo que puede transmitirle a usted un texto excesivamente largo o pesado me ocurrió a mi ayer. Por ello investigué y de ello le hablaré. ¿De qué? dirá usted, querido lector. Espere y pongámonos en contexto:

“Era una noche calurosa, tanto que el mercurio del termómetro impedía salir a la calle a disfrutar de una fresca que no terminaba de llegar. La pantalla del televisor pareció ser la mejor alternativa a modo de entretenimiento fácil y rápido. La programación existente dejaba mucho que desear pero, de repente, un nuevo programa pareció evocarme la infancia vivida y la decantación pareció correcta. ¿Era un espacio cómico? Las risas enlatadas adornaban unos diálogos que carecían del entusiasmo con los que los recordaba. Tal vez la masificación de éstas generaba un efecto contrario al que los propios protagonistas querían provocar. Tres minutos más tarde, el mando a distancia fue el encargado de recuperar la oscuridad total en la habitación. No era tarde pero la alternativa elegida no cumplió las expectativas”.

Supongo que entre la fotografía y el texto ya puede intuir qué le contaré. En efecto, anoche por primera vez me arranqué a ver “Esposados” y salí espantada a los tres minutos. Si usted es un fiel seguidor no le será reconocible y me tratará de loca el resto del post, pero antes he de mostrarle unos pequeños datos:

-Estreno (7/7/2013) su audiencia fue de tan solo 1.096.000 espectadores y un 7.6% de share. Tercera opción de la noche y fracaso.

-Segundo programa (14/7/2013) sube a 1.133.000 y un 7.8% pero como cuarta opción.

-Tercer programa (28/7/2013), tras el parón debido al GP de USA la semana anterior, Esposados cae a 1.022.000 y 7.1% de share.

-Cuarto programa, ayer (4/8/2013), se hunde con un solo 6.3% y 791.000 espectadores.

Así, como opinión propia y saliéndome de la información objetiva pero basándome en los datos que le acabo de mostrar, he de decir que no muchos telediarios le quedan a este espacio y sólo nos queda esperar la noticia de la cancelación (si no ha salido mientras estoy escribiendo estas líneas). ¿Qué falla para que este formato ya conocido por todos los españoles esté tan empinado hacia el subsuelo?

Mediaset quería mantener la comedia como protagonista de sus noches veraniegas de domingo. Está claro que en esta época todas las cadenas optan por repeticiones o programas menos “punteros” para su parrilla ya que la disminución de audiencia es considerable. Sin embargo, ¿qué pensaron en Telecinco cuando decidieron optar por este formato? La línea del origen se mantiene: tres parejas supuestamente casadas con distintas edades tanto físicas como matrimoniales (muy en busca del target TP) cuentan sus vivencias rutinarias a modo de sketch. Las únicas variaciones que encuentro con aquellas míticas matrimoniadas que veíamos en “Noche de fiesta” son los diferentes nombres y actores así como la incorporación de la crème de la crème de Mediaset. ¿Tal vez quisieron mezclar diferentes caracteres de programas exitosos y juntarlos en uno? La incorporación de Anabel Alonso (“¡con lo que tú eras, Anabel…!”) como “presentadora” sólo me genera una triste evocación al gran “El Club de la Comedia”  y su figura a lo Juncal Rivero introduciéndonos a una Pepa y Avelino cuyos cuerpos han sido cambiados por otros. Además la aparición de espectadores en el estudio para dar una mayor experiencia on live, sólo hace acrecentar las similitudes con otros grandes como “7 vidas” o el mítico “Hostal Royal Manzanares” (pero aquí no está ni Lina Morgan ni lanzan rosas al final).

El problema es que esto al final ¿de qué sirve? Diálogos similares que han sido comidos, masticados y tragados durante años por los mismos espectadores; masificación de risas enlatadas de forma descarada que muestran la falta de realidad con la combinación de planos de espectadores tratando de sonreír; falta de ritmo con el que el espectador amenazará con cambiar de canal… llámelo opinión, querido lector, pero si el propio público que estuvo presente en el momento en que fueron grabados los diferentes episodios no muestran unos rasgos faciales de felicidad masiva (y eso que serán amenazados por los animadores  para hacernos creer eso), ¿qué les hace pensar a la propia cadena que el público en su casa se estará partiendo de risa?

Los datos hablan, y la audiencia en escasas ocasiones esboza una sonrisa. ¡Hagamos apuestas!: ¿cuántos programas le queda a “Esposados” para su divorcio?

— Miriam Puelles —

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