Libertad para lo mío, el último tebeo de Juarma López

pericaJuarma López ha sacado un tebeo nuevo. Es una recopilación de las tiras protagonizadas por Eusebio el Clenchillas, el que es seguramente su personaje más emblemático, a las que se ha añadido material nuevo de las aventuras de este antihéroe cañí. Lo publica Ultrarradio y le he hincado el diente hace poco.

Eusebio el Clenchillas es un personaje tan rico que ha conseguido ser más interesante y tener más profundidad que mucha gente real. Es machista, malintencionado, farlopero, pragmático, avispado, ingenioso, feo, putero, mal padre y peor persona. Es totalmente polifacético. Un día pasa de su hijo por escuchar Tiempo de juego y al siguiente te sorprende con una fórmula infalible para entrar en todas las discotecas y salir triunfador, con una chica enganchada a cada brazo. Es un desgraciao entrañable con el que no cabe otra cosa que estar de acuerdo la mitad de las veces y denunciarlo a la policía o la guardia civil la otra mitad.

A veces, me recuerda un poco a Herminio Bolaextra, el personaje de Mauro Entrialgo, ese que protagonizaba un libro sobre Cómo ser un hijo de puta. De él, en aquel libro, conocíamos solo sus momentos de cabronazo. De Eusebio, sin embargo, tenemos una visión mucho más amplia. Le hemos visto animando a la selección española, metiéndose cocaína con sus amigotes, ligando, sabemos con qué sueña (con penes, aunque jamás lo admitiría), sabemos que sus ramalazos violentos vienen de la infancia… Incluso llega a mirarnos a los ojos, a romper la cuarta pared y a darnos consejos. Incluso lecciones de belleza (mejor reventarse un grano con una estaca y dejarse una varonil cicatriz que ir por ahí con la protuberancia como si tuviésemos doce años, gentuzos).

Ahora, tendríamos que preguntarle a Juarma López hasta qué punto Eusebio sabe que es Eusebio y ha conseguido desligarse de su propio autor para empezar a marcar él mismo los tiempos de sus propias historietas. Llega un momento en la vida de todo personaje de larga trayectoria en el que su lógica propia se impone a lo que el autor quiere contar, o a lo que los lectores quieren leer. ¿Ha cruzado esa línea Eusebio? A ratos, a mí me da la impresión de que me lo podría cruzar en más de una tienda de ropa del centro de mi ciudad, con su uniforme de segurata, su porra, su mirada lasciva y su chupadita de M entre pecho y espalda.

—Víctor Martín-Pozuelo—

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