5 hits no reconocidos por las masas pero que lo petan cosa bárbara

Vivimos en un mundo en el que Leticia Sabater sigue sacando singles mientras grupos de rock urbano de innegable talento se dejan la piel para financiarse una maqueta que les dé un poco de aliento para seguir adelante. Y entonces nos encontramos con que Cali y el Dandee son escuchados por la mayoría de los adolescentes del país, Melendi es uno de los artistas cuyas canciones han generado más estados de Whatsapp y Bertín Osborne lleva publicados 21 álbumes. Ahí es ná.

2012_07_26_IMG_2012_07_26_123A273A43_osborne_2Cuando me preguntan el porqué de mi espíritu cínico y de mi aparente pesimismo (que en realidad es optimismo disfrazáo) me remito a hechos como esos o como a que Mariló Montero es la presentadora mejor pagada de la televisión pública de este país (y quizás también de las televisiones en general, pero eso no me consta). Aún así, también podemos verlo como un motivo para pensar: “Si ellos han triunfado, ¿por qué no puedo triunfar yo?”

En cualquier caso, yo no he venido aquí a vanagloriar ni mucho menos la relación escasez de talento-éxito de este tipo de gente. He venido a traeros hits que la gente en general no reconoce como tales, pero que están dotados de un talento que muchos quisieran para ellos, aunque su éxito no sea mundialmente reconocido.

1- Cuidado con el cyborg

Mi radical amor por el colectivo chanante me lleva a perder el criticismo que me caracteriza y, por ende, a apreciar por encima de todas las cosas el material que sacan. Para mí eso es oro y lo demás son chorradas.

En este caso, cada uno de los planos de este videoclip forman una especie de conjunto que, aparte de dejarte con el culo torcido, te dejan cantando en bucle el estribillo. Todo buen hit debe de tener un estribillo, si no pegadizo, por lo menos ingenioso. Y voilà, aquí está. Puede que el público general jamás sepa apreciarlo, motivo suficiente para introducirlo en este ránking.

2- ¿Y mi marido?

Fabio McNamara es uno de los ídolos “underground” (léase underground imaginándose el gesto de las comillas con los dedos que tantísimo irritaba al indeseable de mi profesor de Lengua de la universidad) que más talento derrocha por estrofa escrita. Cada una de sus canciones es un collage donde se relacionan conceptos incasables. Todo esto acompañado por voces que podían proceder de psicofonías o de un cuarto oscuro.

Y al séptimo día, Dios creó a Fabio, y dejó en sus manos la incomprensión y el ingenio.

3- Pink Champagne

 Joe Liggins creó este temazo, que me provoca una sensación realmente extraña cada vez que lo escucho. Esto es, nunca sé si quiero que termine antes de que llegue a los primeros sesenta segundos o si quiero que no termine nunca. En cualquier caso, una extraña joya del blues que merece ser recordada por las masas, aunque eso jamás vaya a suceder. Prueba irrefutable de que la humanidad está muy lejos de progresar.

4- Love, love, love

Si necesitáis una explicación acerca de por qué esto merece ser un hit de obligatoria presencia en todos los pubs del mundo, dejad de leerme. No soy para vosotros. Para el resto, que sepáis que esta canción es para casarse nada más sonar el primer acorde. Los Cuantos son, a mi juicio, uno de esos grupos desaprovechados que no merecen el olvido.

5- En el coño del mar

Javier Corcobado es una de esas criaturas de naturaleza misteriosa a la vez que extraordinaria. Afortunadamente, un día supo que su vocación era el arte, y desde entonces se dedica a hacer canciones que podrían ser cuadros, textos que son el verso en carne viva y versos que son canciones arrancadas de las entrañas del ser humano. Una prueba de ello es esta canción, que tiene un sabor como de lienzo que se ha pintado en un viejo conducto residual. Y el resultado es tan genial que no necesita más que paladar bien entrenado.

El progreso de la especie humana sólo se llevará a cabo cuando la masa sea capaz de entender cosas como esta. Mientras tanto, decidid si sois masa o mente follable.

Estefanía Ramos

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