Firma invitada: Otra de graduación

Por poco que llevéis leyendo el blog ya sabréis de sobra que el pasado jueves Jonathan, Estefanía, Paloma y yo mismo nos graduamos de nuestro Grado de Comunicación Audiovisual en la URJC. Se ha comentado ya varias veces por aquí. Pero, por supuesto, nos faltaba un punto de vista. Por tercera vez ya, hoy publica… mi madre.

graduacion

27 de junio de 2013.

Son las ocho y cinco de la mañana, voy sentada en un tren camino de Madrid, a mi lado va mi hermana y acabamos de pasar Burgos. Vamos a la graduación de mi hijo, que hoy a las 19:25h aproximadamente se gradua junto a sus compañeros y amigos de estos últimos cuatro años. Aunque mi hijo no comprende por qué nos hace ilusión, nosotras estamos muy ilusionadas con tener un graduado o “licenciado” en la familia.

Mi padre era un trabajador sin oficio y su ilusión era que sus hijos lo tuvieran. Y, efectivamente, sus tres hijos tenemos un oficio. Y ahora nosotros teníamos la ilusión de que nuestros hijos tuvieran una carrera universitaria y, por eso, vamos ilusionadas a esta graduación. Mi hermana ilusionada por asistir a la graduación de su sobrino pequeño, ese que vio nacer, que fue la primera persona de la familia que lo vio, antes incluso que yo, puesto que estuvo en el momento se su nacimiento junto a mi en el paritorio. Y al que siempre ha querido y quiere igual que a sus hijos.

Hoy faltan sus primos, que por unas circunstancias u otras no han podido venir. Aunque a la hora de la graduación estarán todos pensando en él. Y sobre todo yo echaré en falta a dos personas: su tío Pepe que hubiera vivido este día con muchísima ilusión y que se sentiría muy orgullosos de su sobrino preferido (pero por desgracia no es posible pues hace cinco años nos dejó de manera inesperada) y otra persona que por otras circunstancia distintas tampoco va a estar.

Una de las ilusiones de mi vida se ha cumplido, ya tengo un hijo (mi hijo único) todo un señor graduado con una carrera universitaria. Todos los padres que hoy asisten a la graduación se sentiran más o menos como yo y seguro que alguna lagrimilla caerá cuando veamos a nuestros hijos recibir algún diploma o acreditación y cuando les pongan esa beca gris que ya comentaba Estefanía en este artículo sobre la graduación; sintiéndonos los padres más orgullosos del mundo.

Enhorabuena por esta etapa que termina y mucha suerte para la siguiente que comienza. Algunos seguirán en Madrid, otros seguirán su formación fuera, como mi hijo que se va a Londres, o su amigo Pablo que se marcha a Suecia y muchos más que posiblemente (por deseo u obligación) se expandan por el mundo. Os deseo a todos que os vaya muy bien, que se cumplan vuestros sueños y, sobre todo, que seais muy felices y buena parte de la felicidad está dentro de nosotros apreciando las pequeñas cosas diarias que parece que no tienen importancia y la tienen y las malas dejándolas pasar pronto y recogiendo alguna enseñanza de ellas.

Sed felices siempre. Os lo merecéis.

— Begoña Delgado —

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