TFG (The Final Game)

RAMON-GARCIA-GRAN-PRIX

Decir que he acabado la universidad, que ya estoy graduado, sería una de las mentiras más grandes que habría dicho en mi vida. Aunque si es cierto que cada vez está más cerca la luz al final del túnel. El último escollo a sortear viene en forma de trabajo, un trabajo que, en un alarde de originalidad y brillantez, a alguien se le ocurrió llamar Trabajo de Fin de Grado (¡bravo!). Estaréis pensando: “Este no sea ha dado cuenta de que ya nos habló de él  en su 21 días viviendo un drama musical”, sí, sí me he dado cuenta, lo que pasa es que, con la realización del trabajo, no acaba todo.

No viendo suficiente el calvario de la redacción de éste, un grupo de señores y señoras, igual de brillantes que los que le impusieron el nombre, decidieron que sería muy oportuno para el alumnado defender su trabajo ante un Tribunal. Sí, ante un Tribunal, como si fueras un abogado defendiendo los derechos constitucionales en una película americana. El caso es que, la dicha defensa, tiene que durar quince minutos en los que tienes que exponer las páginas anteriormente redactadas como buenamente puedas.

Puestos a ser muy americanos, esta mañana me he levantado y me he mirado al espejo, iniciando un flashback (así, con colores más apagados y un poco de cámara lenta), pensando en aquellos que me pudieran ayudar a defender mi TFG correctamente. Estos son los presentadores de televisión. Sí, porque esos quince minutos de defensa no dejan de ser una conexión en directo, in extremis, en la que te juegas todo (vale que no es delante de toda España, pero hay que ponerle emoción al asunto).

Se me viene a la mente el primer presentador que me cautivó, a mí y a toda mi generación: el gran Ramón García. Corrían los noventa y todos éramos más jóvenes y alocados, y en la televisión el gran Ramonchu lidiaba con todo lo que le echaban. Que si el Qué apostamos, que si la vaquilla, que si la Obregón… El hombre podía con todo. ¿Su gran baza? Ser muy cercano. Algo así como Bertín Orborne, pero bien, elegante. Además, es importante señalar subiendo el tono de voz las frases más importantes y, a ser posible, señalando hacia la cámara (en la defensa no tenemos cámara, así que, va a ser mejor no señalar… Por el hecho de no parecer Jennifer Beals al final de Flashdance). Bien, apuntamos.

Saltándome a Carlos Lozano (no tengo hoyuelitos, no hay nada que hacer), me voy directamente al otro grande que parió la televisión: Jesús Vázquez. Justo cuando pensábamos que íbamos a tener a Ramón García hasta en los anuncios de compresas, aparece este chaval bien parecido y empieza a arramplar con todos los programas habidos y por haber. De él, me tengo que apuntar que siempre hay que sonreír y parecer cómodo (como si estuvieras presentando en el salón de tu casa), que siempre hay que ir bien vestido (dato importante) y que, muchas veces, hay que dejarse llevar por el entusiasmo. Esto es: gritar, saltar, hacer grandes aspavientos con los brazos,… Naturalidad lo llaman. Este punto es muy jodido.

Por mi mente pasan otros presentadores, como Christian Gálvez o Paz Padilla, pero de ellos poco puedo coger porque la gran baza del primero es ser muy cariñosón, como Bustamente, y no me veo yo dando abracitos a los miembros del Tribunal, y la segunda, se ha vendido a Sálvame y eso la descalifica radicalmente para lo que sea.

Por último, Carlos Sobera y Paula Vázquez. Son un poco mezcla de todos los anteriores, pero, el primero le añade mucho más volumen, como si los espectadores tuvieran alguna deficiencia auditiva, y la segunda, aboga por la ignorancia, por parecer más rubia de lo que es… Y no creo que eso me vaya a ayudar mucho.

Me despego del espejo, finalizando el flashback, y recapacito sobre lo que acabo de ver, unificando todas las características anteriores y llegando a la conclusión de que, si quiero triunfar en la defensa, debería ser campechano y cercano como Ramonchu, estar siempre sonriente y dejarme llevar como lo hace Jesús Vázquez y gritar un poco en las frases más importante como lo hace Carlos Sobera… No sé qué saldrá de todo esto. Si realizaré algo decente o me pareceré a Jim Carrey por tanto aspaviento. No sé. Cliffhanger.

yo

Fotograma perteneciente al vídeo Operación Triunfo (CAV).

—Jonathan Espino—

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