Suicidio en pantalla grande

Ripley suicidandose

Ver a alguien suicidarse puede que sea una de las cosas más impactantes que uno pueda ver en la vida, porque queda fuera de la lógica interna del proyecto vital. Por eso, siempre que lo hemos visto en el cine nos impresiona sobremanera. Ya sea de forma encadenada como en el caso de El incidente (M. Night Shyamalan), o más íntima como el que aparecía en Las horas (Stephen Daldry), donde Richard Brown (Ed Harris) acaba suicidándose frente a Clarissa Vaughan (Meryl Streep).

El suicidio de Richard Brown

El Mansfield Movieplex es un cine al que voy de manera frecuente, y que da la casualidad que está a unas pocas millas del campus de la UCONN (Universidad de Connecticut). Entre los trailers y los anuncios ahora están proyectando una suerte de campaña institucional. Me ha llamado la atención porque en ella te cuentan abiertamente el incremento de la tasa de suicidios que hay en la zona. Cierto es que desde el siglo XIX el suicidio se considera un problema de salud pública.

Según el último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona en el mundo se suicida cada 40 segundos. Además advierten que en los últimos 45 años, las tasas de suicidio se han incrementado en 60%, encontrándose entre las 3 primeras causas de muerte en ciertos países para el rango de edad de entre 15 y 44 años, la segunda para el grupo de entre 10 y 24 años. Es llamativa además la enorme tasa de países como Rusia o China frente a la inexistente en países africanos.

 En EEUU es la tercera causa de muerte entre los adolescentes, la segunda entre los universitarios norteamericanos. Incluso aunque Connecticut sea el estado que la posee más baja de todo el país, la preocupación por este fenómeno ha hecho necesaria la campaña que comentaba al principio; en ella te enumeran los síntomas (cambio radical de personalidad, pérdida de interés, pérdida o aumento del apetito o dificultad para conciliar el sueño) para que los sepas reconocer en otras personas, y también los factores relacionados más destacados (abuso de alcohol o drogas, por ejemplo).

Picado por la curiosidad, me ha llevado a buscar información sobre qué ocurre en nuestro país. Y nos encontramos con que es difícil encontrar información, sobre todo porque no se han publicitado (que no realizado) estudios sociológicos, demográficos y sanitarios al respecto, pero los datos están ahí. En el 2012, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística –el suicidio encabeza las causas de muerte por causas violentas, y en el 2013, según el Diario Médico, continúa en incrementándose. En algunos medios digitales lo achacan a la crisis económica, a la par que denuncian el silencio de los medios de comunicación que tratan de no provocar alarma social y de atenuar la tragedia. Pero lo que está claro, y lo dice inclusive la OMS es que el tabú existente en torno a este delicado tema impide que públicamente se le reconozca como un problema y, desde un ámbito oficial, lógicamente no se implementan políticas adecuadas para su prevención.

— Alfredo Manteca —

Anuncios