Vuelta a los 80

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Hace unos días tuve el placer de ver a tres grandes grupos como son ‘Europe’, ‘Whitesnake’ y ‘Def Leppard’ en concierto. Seis horas de música ininterrumpida con las voces de Joey Tempest, David Coverdale y Joe Elliot -aunque a este último siempre le acompañan Rick Savage (bajo) y Vivian Campbell (guitarra) con sus coros- y un despliegue de experiencia y genialidad aportado por las manos de los demás integrantes de las tres bandas. ¿Qué es lo que tenían en común además de lo mencionado? Las arrugas. Por eso a mí me hace tanta gracia que Justin Bieber o Lady Gaga sean considerados “artistas”. No. El arte, como todo en la vida, requiere años de aprendizaje y dedicación. Y eso fue lo que presencié el viernes en este triple concierto.

El primero en hacer su aparición fue el grupo sueco ‘Europe’, que fue a presentar su último disco ‘Bag of Bones’. Tempest, que ya va camino de los 50, me emocionó más de lo que esperaba con ‘Carrie’. Puedes haberla escuchado 100 veces, pero el momento en el que te la cantan en directo, algo se mueve en tu estómago que hace que se te enmudezcan los ojos. La misma sensación, pero de triunfo, me invadió con ‘The Final Countdown’ por su ritmo y acordes musicales -otro tema que me habré tragado en anuncios, películas y salidas de fines de semana, pero que en vivo es diferente-. Este es uno de los argumentos perfectamente plausibles cuando la gente cuestiona el por qué de los conciertos. Simplemente se puede decir que te sientes teletransportado con ‘Superstitious’ si tienes a Europe delante de ti.

‘Rock the Night’, ‘Dreamer’ y ‘Girl from Lebanon’ fueron también protagonistas gracias a las manos de John Norum (guitarra), Peter Olsson (bajo) y Tony Reno (batería). No cabe duda de que son unos excelentes músicos. ‘The Final Countdown’ cerró la gran actuación, aunque algo corta en mi opinión, pues solo estuvieron 45 minutos.

A los suecos les siguieron los británicos ‘Whitesnake’. David Coverdale abrió con ‘Give me all your love’, del álbum ‘1987’, que fue el más recurrido en el concierto junto con ‘Forevermore’. Fueron bastante emotivos los momentos en los que sonaron ‘Is This Love’ ‘Here I go again’ o ‘Still of the night’ -que cantó con Joey Tempest-, pero la voz de Coverdale se notó en algunos momentos floja y demasiado forzada. Si comparamos como sonaban estos temas años atrás, vemos como los graves de este gran músico se han ido perdiendo debido a su constante tendencia a “chillar”. Por ello el principio de ‘Is This Love’ no salió como se esperaba. Lo mismo ocurrió con ‘Still of the night’, la voz de Tempest sonaba más limpia y amplia que la de Coverdale.

A pesar de ello, el cantante de Whitesnake continúa siendo un grande a sus 61 años de edad. No ha perdido para nada el toque para camelarse a su público, moverse por todo el escenario jugando con el pie de micro y transmitir sentimiento y fuerza. La puesta en escena fue brillante con solos de batería de Tommy Aldridge y un duelo entre Doug Aldrich y Reb Beach al bajo y a la guitarra. ‘Fool for your loving’, ‘Ready an’ willing’ y el dúo con Tempest en ‘Still of the night’ dieron paso a la última actuación: Def Leppard.

La banda británica presentó todo un montaje audiovisual: pantalla trasera con videoclips, imágenes de ellos en conciertos anteriores y diversas fotografías. Sin embargo, la cantidad de efectos y ecos de las voces de Tempest, Joe Elliot y Phill Collen restaron algo de calidad auditiva. ‘Women’, ‘Animal’, ‘Pour some sugar on me’, ‘Photograph’ o ‘Make love like a man’, fueron algunos de los temas que se escucharon durante la velada. Lo que más destacó fue la coordinación de los coros de Joe Elliot y Phil Collen y su calidad de sonido, además del evidente trabajo que requirió todo el concierto: vídeos, reverberaciones, pistas pregrabadas, luces y, por su puesto, los solos de guitarra y batería.

La sensación al salir fue una mezcla de satisfacción y cansancio, pues para mi gusto los efectos técnicos en algunas ocasiones solo meten ruido innecesario y distorsionan la voz de los cantantes o el sonido de los instrumentos. Los solos terminaban entre un zumbido de oídos y una sonrisa de agradecimiento por haberlo presenciado. Pero por lo demás tengo que decir que fue una gran tarde y noche.

—Sonia Baratas Alves—

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