El porno es la clave

porno seguro

Tras cuatro años estudiando Comunicación Audiovisual, hemos estudiado muchos tipos de cine: western, sci-fi, clásico, contemporáneo, videoarte,… Pero nunca el porno y, sin embargo, el otro día viendo El hombre de acero, me di cuenta de que en él está la clave. Sí, si Snyder hubiera analizado el porno (como yo os lo voy a analizar ahora), hubiese dirigido una película mucho mejor. Estoy seguro.

Porque el porno también es cine y, en muchas ocasiones, mucho mejor cine que algunas películas. Además, cuando vas a ver una película de acción vas con la misma predisposición que cuando te dispones a ver una película porno: acabar con la boca abierta por el espectáculo pirotécnico presenciado. Pero, hablemos de El hombre de acero: revisión del clásico Superman pero, con muchos efectos especiales y apréciese el “MUCHOS” que precede a “efectos especiales” porque es mayúsculo.

Dicho lo cual, vamos a analizar por qué El hombre de acero, al no seguir las claves del porno, fracasa estrepitosamente.

COSAS BIEN HECHAS:

No todo es malo, evidentemente…

– INTERPRETES GUAPOS: En el porno, no es que haya mucha carga dramática, por lo que, la clave está directamente en una buena elección de los actores y actrices . Esto en El hombre de acero está muy bien pensado. Durante toda la proyección, pude escuchar como un ligero traqueteo/palmeo/castañeo que, en un primer momento, debido a mi inocencia, no pude saber de dónde venía pero que, pronto, descubrí que procedía de las mandíbulas, los tacones y las uñas de las espectadoras que se encontraban a mi alrededor; y es que, si hay una cosa segura, es que a Henry Cavill le debe doler la cara de ser tan guapo. Yo entiendo que este hombre sienta la necesidad de ser actor, pero creo que lo más conveniente sería  guardarlo en una urna por si algún día hay que recuperar la especie. Claro está que Clark Kent/Superman/Kal-El no podía enamorarse de la hija de la Juani que es medio calva, pesa noventa kilos y tiene más bigote que yo; ni podía tener unos padres de acogida que parecieran sacados de los pobres de Los Simpsons. No. Clark se enamora de Amy Adams, tiene como padre a Kevin Costner y como madre a Diane Lane (esta última se lleva la peor parte… Parece Carmen Maura en Volver… Y es que debe ser que en Smallville no hay peluquerías…). En definitiva, de guapura vamos bien servidos. Continuamos.

– GENTE QUE SABE HACERLO: Es obvio que una buena película porno debe contar con gente que sepa lo que se hace para que esos fuegos artificiales queden bonitos. En El hombre de acero, todos los fuegos artificiales están bien ejecutados y dan esa sensación de realidad. Evidentemente, es su gran punto a favor: unos efectos especiales de quitar el hipo, pero… Esto tiene su lado malo un poco más abajo.

 COSAS MAL HECHAS:

– “AH, AH” vs. “BUM BUM”: En el porno, los diálogos brillan por su ausencia pero, claro, es que nadie quiere ver cómo hablan sobre sus trabajos, sus amistades o su familia los dos personajes que se encuentran en pantalla. Snyder debió pensar lo mismo: que mucho “Ah ah” (en este caso, “bum bum”) rellenaría las carencias de guión pero, mientras que un video porno puede durar treinta minutos, El hombre de acero se acerca a las dos horas y media… Ahí, algo falla y se relaciona con lo siguiente:

– ÉXTASIS EMPÁTICO: El porno no busca la empatía con el espectador como pueda buscarla el drama o la comedia. De hecho, el éxtasis del espectador puede llegar incluso antes que el de los personajes. Algo parecido pasa con El hombre de acero: tras una batalla final épica que provoca el éxtasis de todo ser sentado en la butaca, se añade otra más, con más “bum bum”, más fuegos artificiales y más destrucción, lo que provoca un fuerte rechazo en el espectador. Y es que, todos sabemos que una vez alcanzado el clímax a nadie le gusta ver porno: aburre, cansa y hasta da nauseas.

– EL GUIÓN: Quizás esto sea en lo único en lo que el cine de acción debería evitar parecerse al porno y, sin embargo, es en lo que más se parece. Igual que en el porno, cuando hemos visto muchas veces la misma dinámica, acaba por cansar. El hombre de acero es tan tradicional en cuanto a la hora de acercarse a la historia del superhéroe que, de no ser por los efectos especiales, nadie diría que estamos ante una película contemporánea. Y si no hay ninguna novedad, ¿para qué hacerla? ¿Para que los fuegos artificiales satisfagan a unos pocos? Para eso ya está el porno…

Pues bien tras este análisis, pensaréis que no me gustó la película pero, en realidad, sí que me gustó… tanto como un video porno: al principio lo cogí con ganas, los primeros efectos especiales me dejaron con la boca abierta y, tras el clímax, me empezó a aburrir.

Jonathan Espino—

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