How to have an epic graduation (without dying in the bathtub)

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“CAV is living a celebration y todos juntos vamos a bailar”. Bajo este lema tan eurovisivo, mis compañeros del Grado y yo nos dispondremos, el próximo jueves, a poner el broche de oro a cuatro años de drama, de mucho drama. Pero no es momento de pensar en ello. No es momento de pensar en cómo la Universidad se ha reído de nosotros, cómo la mayoría de los profesores deberían estar sumando números a la cifra del paro o cómo la Universidad no tiene dinero para materiales/profesores/calefacción, pero sí para misas; no, no es el momento. Ahora es el momento de gozarlo, de desmelenarse, de mirar hacia atrás y decir: “Adiós, muy buenas, URJC”. En definitiva, el jueves es el día de quemar las pistas de baile para aliviar el estrés contenido durante estos años.

Por ello, y para asegurarnos de que todo sale perfectamente, he considerado que era necesario establecer una serie de normas/consejos/precauciones para tener una gran graduación sin morir en el intento.

CONSEJOS:

– SEGUIR EL DRESS CODE: Yo entiendo que hay quien está muy cómodo con su chándal. La verdad es que en pijama también se está divinamente pero, ¿a que no vamos por la calle con él? Pues eso. Por favor, un poco de alfombra roja no mata a nadie. Aunque sea por un día. Aunque sea por acabar con la corbata en la cabeza al final de la noche.

– LA LAGRIMITA: La emoción del evento ha de sentirse. No os digo que parezcamos plañideras en el entierro de la Puri la del segundo pero, podemos cruzar alguna mirada de ojos vidriosos durante, por ejemplo, los discursos, que eso siempre queda muy bonito.

– LA CÁMARA LENTA: No hay evento cinematográfico que se precie que no la utilice. Todos debemos utilizarla a lo largo de la noche, véase: cuando subamos a por el diploma y saludemos a mamá y a papá (esto lo puedes conectar con lo anterior y soltar alguna lagrimilla); cuando vayamos llegando a la discoteca con nuestra cuadrilla (en este caso es muy importante alinearse y caminar todos a la vez, esto es: izquierda, derecha, izquierda y no al revés… No digáis que no os avisé… Ah, y si se pueden soltar unas palomas, mejor); o cuando nos estemos despidiendo al final de la noche, entre besos y abrazos. Este último no queda tan épico si todos tenemos cara de formar parte del elenco de The walking dead, pero… Se puede intentar.

– ESTO NO ES FAMA. ¡A BAILAR!: Yo entiendo que el alcohol nos suelte a todos los pies y nos creamos Michael Jackson, de verdad que lo entiendo, pero hacedme caso que, mientras él ganaba millones agarrándose la entrepierna, tú probablemente te ganarás un bofetón si lo haces delante de alguien poco indicado. Así que, no bailéis por encima de vuestras posibilidades. Yo intentaré no hacerlo: en mi casa me sale genial El baile del pincel, pero el jueves sólo moveré la cabeza y daré de vez en cuando saltitos. Fin. No hay más. Elegante y sencillo.

PRECAUCIONES.

Todo evento épico en el que participan muchas personas tiene un GRAN inconveniente: cualquier fallo que cometas será recordado para la posteridad. Da igual lo que sea. La más nimia de las tonterías te será recordada durante años y años de quedadas; y sí, ya nunca sabrás si cuando te miran y te sonríen, lo hacen por simpatía o porque se están acordando de aquello. Por ello, os propongo las siguientes precauciones:

– CUIDADO CON EL ESCALÓN: ¿Cuál? El invisible. No sabrás de dónde ha salido hasta que te des de morros contra el suelo. Yo entiendo que Beyoncé sea muy diva y camine sin mirar al suelo pero, como no somos ella, el jueves procuraremos saber dónde pisamos, ¿de acuerdo?

– JESUCRISTO SUPERSTAR: “El alcohol no es bueno pero unos cubatillas habrá que tomarse.” Bien. Todos estamos de acuerdo. Pero, hay un límite que te hace pasar de ser tú a parecer el de “¡Pim, pam, toma lacasitos!” y de parecer éste a ser Jesucristo Superstar. ¿A qué nos referimos con marcarse un Jesucristo Superstar? Yo os lo explico: nos referimos a cuando alguien está tan borracho, que los amigos/apóstoles que lo acompañan, tienen que llevarlo en volandas, sujetándolo por los brazos (formando una cruz, obviamente). No queremos llegar a este punto. NO QUE-RE-MOS.

– CUIDADO CON LA OSCURIDAD: Si las discotecas están a oscuras, es por algo. ¿A qué cuando vais a un restaurante todo está requetebién iluminado? Esto es porque los dueños del bar quieren que veas lo que te comes. Los de las discotecas, no. Así que, cuidado (LO DE ABAJO NO VA A PASAR)

NORMAS.

– HAY QUE ACABAR SIN VOZ: Yo no salgo mucho pero, cuando lo hago, la música de las discotecas no es que sea muy adecuada para un momento épico (nadie es capaz de realizar un epic moment con una canción de Don Omar… NA-DIE). Por ello, propongo cantar dónde sea: en la graduación, en la calle, en el restaurante, incluso, en la discoteca, aunque sea una canción distinta a la que suena, da igual: esa noche, nosotros mandamos.

– HAY QUE QUERERSE MUCHO: Aquí no voy a decir nada porque nosotros somos muy de querernos… Pero por si se os olvida…

– Y la última norma: SEA COMO SEA, HAY QUE HACER ALGO ÉPICO: Me da igual que nos saltemos todas estas normas/consejos/precauciones; realmente, han sido escritas para hacer reír al puñadito de personas que me lee cada viernes pero, por favor, sea como sea, la noche del jueves ha de ser recordada como LA MÁS ÉPICA NOCHE JAMÁS VIVIDA POR CAV, aunque no sepamos lo que nos comemos, aunque acabemos a cuatro patas en el baño, aunque nos partamos los morros cuando subamos a por el diploma… Yo confió en que será así. El viernes que viene, no, que estaré de resaca pero, al siguiente, os lo cuento.

—Jonathan Espino—

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