El hombre de acero pa los barcos

Vaya vara están dando con la última adaptación de Superman. Man of Steel viene además con un sellaso, con denominación de origen: la que dos brasazas del siglo XXI han sabido construirse. Christopher Nolan y Zack Snyder, Zack Snyder y Christopher Nolan. Tanto monta, monta tanto. El blockbuster (muchos millones destinados a hacer algo divertido) convertido en SERIOUS BUSINESS por Nolan, convertido profundidad, en oscuridad, en madurez, en producto adulto (?). Y todo esto con el pulso (?) de Snyder, con sus VISIÓN, esa que nos trajo una adaptación de Watchmen donde sonaba el Hallelujah de Cohen durante un polvo (classy).

No la he visto, pero he leído muchas cosas al respecto. Tiene una pinta horrible y no creo que vaya a verla porque lo que gran parte de la crítica considera como valores a tener en cuenta, características que la convierten en un producto audiovisual reseñable más allá de la mercadotecnia (a ver si os creéis que la vemos por todas partes por algo que no sean los milloncejos que se han fundido en promosión), no me dice nada de lo que me interesa.

Sin embargo, sí que he visto a gente que ha dado con un punto irrefutable para ir al cine a dejarse los cuartos en Superman: el actor que lo encarna está bueno. Buenísimo. Es un Adonis. Un Hércules. Un dios, que al fin y al cabo es lo que viene siendo el colega desde hace ya tiempo. Superman, quiero decir. El otro es un mortal como otro cualq… el otro es un mortal. Hasta que se demuestre lo contrario, también.

Pues eso: podremos discutir sobre si el blockbuster debe ser esto o lo otro; sobre si Nolan es buen director/guionista o no; sobre si Zack Snyder entiende los proyectos que tiene entre manos o no; sobre el maniqueísmo, sobre el sueño americano, sobre los cómics, sobre la adaptación, sobre lo que queráis… pero si hay algo que no puedo rebatir es que el Henry Cavill está cuadrao, tiene la mandíbula angulosa y se le marca el paquete.

Es así. No hay más que verlo.

“A mí no me gusta ese tipo de tío”, dirá alguien. OK, pero yo no me atrevería a decir que es feo tal y como nuestra cultura grecolatinoarábiga evolucionada a nuestros días en este contexto geopolítico (y todo lo que queráis) concibe la belleza.

Entonces, si vais a ir a ver el Superman de Nolan/Snyder y yo os pregunto qué os ha parecido, decidme que el tío es muy guapo. No me digáis nada más. Decidme que el tío es guapo. Os diré que es cierto, que la verdad es que merece la pena verla si el chaval te gusta, y así nos ahorraremos llorar por las dos horas y… ¿DOS HORAS Y CUÁNTO DUR-

Id a verla por el chaval. En serio.

Id.

Venga.

Vale.

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