JODIDO FUTURO

Los Porretas ya cantaron a ese ‘Jodido futuro’

Robe de Porretas siempre ha sido uno de mis ídolos de adolescencia y tras su fallecimiento esa estrella me brilla a mí con aún más fuerza. Jodido futuro es ésa canción que ahora mismo se contextualiza perfectamente con la situación laboral en España y en Europa, donde un  24,4 y un 55,9 % de la población activa son jóvenes y se encuentran en paro. Los que estudiamos y siempre quisimos estudiar repetimos hasta la saciedad aquella muletilla que tenemos todos muy bien aprehendida: «La mejor manera de encontrar trabajo es estar cualificado».

Uno ya está casi cualificado y ha desempeñado trabajos tanto dentro como fuera de su campo laboral. Yo he cotizado a la Seguridad Social y me he pasado todos los veranos desde que tengo 17 años trabajando, aunque sólo sea un mes. Y en los tres últimos veranos (incluyendo el que comienza en tres días) se cumplirá la norma de que he invertido esos veranos trabajando. El periodo estival que viene, lo invertiré trabajando para una empresa francesa con el fin de «aumentar mi bagaje profesional en un ambiente europeo».

Suena hasta lírica esta última afirmación que encabeza mis cartas de presentación… pero la lírica de poco sirve cuando te preguntas  si no te estarás sobrecualificando. José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, en su tribuna del pasado 2 de junio analiza la situación dada y ofrece una salida: inversión en Educación con el fin de exportar trabajadores cualificados que no encuentran colocación en la patria.

Vente pa’ Alemania, Pepe resuena con fuerza y allende los Pirineos me he encontrado con más de un emigrado, contento de su condición como trabajador español en la locomotora alemana, pero nostálgico de España. Porque oye, yo pese a que siempre quise irme fuera, a mí nadie me enseñó que debía marchar, llevando conmigo no sólo una maleta, sino toda la inversión que el Estado español —y los fondos europeos de cohesión, como bien apunta García Montalvo— detrás. Políticos que nos tachan a los jóvenes de aventureros o Willy Fogs carecen de legitimidad, sobre todo, cuando ellos mismos han sido colocados por el sistema clientelar al que pertenecemos —y colaboramos— todos los españoles.

En mi caso, de futuro joven emigrado, ya me considero sobrecualificado cuando tuve que afrontar mis últimas prácticas en el país galo, puesto que yo con cuatro años a la espalda de universidad postulaba a las mismas oportunidades laborales que mis compañeros de estudios con sólo dos años. Más sobrecualificado me sentiré cuando vuelva a España y me ponga a buscar un trabajo para Eurovegas o, mejor, escribiendo artículos de ochocientas palabras por 75 céntimos.

Mientras estos pensamientos me asolan la cabeza pensando que al menos soy un afortunado de poder continuar estudiando al año que viene, de que soy un afortunado cuyos padres siempre podrán echarle una mano y de que al menos mi experiencia laboral me sirva en un futuro para encontrar un trabajo de lo mío.

Mientras tanto, seguiré, entre prácticas más o menos —o directamente sin— remunerar, aumentando mi experiencia profesional, a la vez que tarareo «No Future» o Jodido futuro, que viene a ser lo mismo.

—Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero—

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