Dame lo que quiero y sino vete al infierno

RedWedding

Qué curiosa es a veces la naturaleza humana.

La indignación de mucha de la audiencia de Game of thrones respecto al capítulo emitido el pasado domingo 2 de junio no hace sino demostrar lo que todos los mandamases de la industria cinematográfica repiten (para nuestra desgracia) constantemente. Si nos dan siempre lo mismo es porque la gente quiere lo mismo. El caso de Game of thrones demuestra que cuando las tramas se desvían de los establecido tradicionalmente, cuando evitan ir a los mismos clichés de siempre, entonces la gente o bien las asume con adoración o con odio. George R.R. Martin dijo que tanto la elección que se ha mostrado en este capítulo 09 de la tercera temporada como lo ocurrido en el 09 de la primera con el personaje que interpretaba Sean Bean eran opciones lógicas pues se trataba de lo menos predecible por el público. Si Eddard Stark era el “protagonista” siempre acabaría por haber una opción que le evitase que nada malo le ocurre y el lector/espectador lo sabía. Así que Martin se lo quitó de encima. Dijo que tal y como evolucionaban las tramas lo mismo estaba ocurriendo a estas alturas de la historia y la mente de los espectadores/lectores se habían vuelto a poner en la misma posición. Así que le dio solución también.

Esto al final palpa cómo los espectadores o los lectores o quienes quiera que se encuentren a la expectativa de un relato ya no sólo crean cávalas y urden tramas sobre cómo acabará, sobre qué será qué y cómo sera tal cosa. El porqué de las cosas y el desenlace de los acontecimientos están siempre en sus mentes. ¿Debe entonces el escritor luchar a favor o en contra de ello? La lógica diría que en contra. Crear una historia que puede ser imaginada por cualquier persona que tenga ciertas nociones básicas o haya visto y leído mucho ya, ¿qué merito tiene?

No ataco para nada este tipo de narraciones, ni mucho menos. No me considero tampoco en posición de poder hacerlo. Simplemente trato de decir que uno de los puntos bases que me gusta de la saga de Canción de Fuego y Hielo (como otras narraciones que he leído, no es un caso particular de estos libros, ni mucho menos) es que se trata de una historia que realmente nunca antes he visto o leído. Tiene la misma base que todas las historias, los personajes se mueven por las mismas motivaciones, actúan de igual manera. Somos humanos y como humanos nos comportamos. Pero, las distintas tramas se desarrollan de forma inesperada. En las más de 5000 páginas escritas sobre el mundo de westeros a día de hoy creo que puedo contar con los dedos de una mano los acontecimientos sucedidos (de relevancia para la trama estamos hablando) que fui capaz de predecir con cierta antelación.

La pasada semana vi una película de las consideradas mainstream hacía la que yo tenía bastantes expectativas. Y me decepcionó ampliamente. Al salir del cine todo el mundo estaba encantado y me decía que atacaba a veces sin fundamento, pero yo personalmente no lo sentía así. Porque acababa de ver una película cuyo desarrollo he visto una infinitud de veces, en la que me sentía medio tontito porque los personajes se aseguraban de resaltar todo mucho para que yo espectador (tonto de mí) fuese capaz de saber en qué situación estaban y cómo podían sentirse ellos hacía el estado de “vida o muerte” en el que se encontraban. Gracias por la ayuda innecesaria. Pero, sobre todo salí decepcionado porque no me había sorprendido ningún instante de la trama. Si voy a ver una película en la que se antes de que muera siquiera un personaje cómo van a conseguir solucionarlo para revivirle, ¿dónde está la gracia? Si no me ofrece nada que requiera un reto un poco intelectual, ¿cuál es su propósito?

Es una película mainstream, es para todos los públicos. Pero, ¿no soy yo parte de todos los públicos? No creo que sea el único que previese todo lo que iba a acontecer.

A quien, como yo, lo previese acabó por darle igual. Quería que sucediese como había pensado porque es la forma más sencilla de hacerlo. Porque entonces todo “va bien en el mundo”. Tengo mis planes y salen adelante: victoria. Pero, la audiencia o los lectores tienden a agradecer un desenlace impredecible. Lo acaban por alabar, normalmente. Aristóteles decía que un final debe ser “tanto inevitable como inesperado”, algo que Robert McKee en su libro El guión detallaba: “inevitable en el sentido de que, al producirse el incidente incitador, absolutamente todo parezca posible, aunque en el momento del clímax, cuando el público mira hacia atrás y rememora la historia, debe tener la impresión de que el relato ha seguido el único camino posible. […] Debe resultar inesperado, producirse de manera que el público no podía haber anticipado”.

¿Entonces por qué tanta indignación por lo acontecido la semana pasada en Game of thrones? Porque cualquiera que eche la mirada atrás podía ver que era más que lógico lo que sucedería, aunque fuese ya tarde para remediarlo. La respuesta es clara: final. El lector / espectador lo agradece al final. Porque ya no tiene que seguir viviendo con ello. Porque la historia se ha terminado. Sin embargo aquí no sucede así. Porque todo sigue, la vida continúa y día a día tendrás que recordar el momento. Y día a día tendrás que lidiar con las consecuencias de lo que ha ocurrido. George R.R. Martin es un escritor que se ha ganado la fama de mata personajes. Él dice: “Así como lloras a un amigo cuando muere, debes llorar a un personaje de ficción. Te debe importar.”. Y esto es lo que sucede en Game of Thrones que con cada personaje fundamental que muere, la historia cambia y tu tienes que superarlo. Y todo lo que eran tus expectativas, tus planes para el mundo de westeros cambian de golpe y todo está frustrado y lo que iba a ser un final feliz quizá ya no lo es y tu te sientes como un conejito mirando a los faros de un coche después de haber sido atropellado ya por él, como un niño pequeño al que han dado una inesperada torta y ahora no sabe ni cómo reaccionar. Estás perdido en un mar de confusión.

Pedimos cosas nuevas, pero en una gran medida a lo nuevo lo relegamos a un nivel inferior. Sólo cuando es un bombazo, entonces sí. Entonces mola. Entonces qué bien. Entonces nos vemos.

"No, I am... (spoiler alert)"

“No, I am… (spoiler alert)”

Tambien es interesante en relación con esta última semana algo que lleva ya muchísimo tiempo dando vueltas a mi mente sin una respuesta clara: cuánto tiempo debería considerarse como estándar antes de dar detalles de una trama que podrían ser considerados como spoilers.

La idea de spoiler es agradable desde el punto de vista del narrador, que la gente tenga consideración por tratar que no le destripen o destripar a los demás acontecimientos importantes de un libro, película o serie es algo muy bueno. Pero, como comentador, ¿cuándo puedo sentirme libre de comentar sin problemas acontecimientos de una trama que ya he visto? ¿Cuántos años tienen que pasar para hacerlo de una película? ¿Cuántos para una serie? ¿Si la serie va por la quinta temporada puedo hablar abiertamente de lo sucedido en la primera? ¿O acaso depende de la popularidad de la serie? Porque mientras he visto a gente quejarse de que se comenten cuestiones que aparecen quizá en el primer o segundo episodio de Game of thrones nadie parece quejarse cuando hablo de la muerte de Stringer Bell en The Wire.

¿Puedo criticar a alguien si me dice quién mató a Laura Palmer cuando la serié se emitió hace veinte años o por contarme el “yo soy tu padre de Darth Vader”, ampliamente conocido en la cinematografía actual? ¿Qué diferencia hay entre que te haga un resumen detallado de Hamlet o te diga un punto de giro en Inception de Christopher Nolan cuando quizá ni has leído uno ni visto la otra?

De hecho, la gente tiende a ser respetuosa con la cuestión de los spoilers, pero ese placer personal que se siente al joder a alguien una sorpresa es imposible hacerlo desaparecer. Recuerdo cuando hace años, en el momento de su estreno, se puso de moda joder el último giro de The sixth sense de Shyamalan. Cuando todo el mundo se alegraba y reía cuando descubrían que te habían jodido un poquito con el Bruce Willis está muerto, algo que no hace que la trama no se pueda disfrutar, pero quita algo de satisfacción en el que ve la película.

Posiblemente no se pueda establecer por ley un tiempo estándar para ver cuándo se puede o no hablar de algo. Yo, por si acaso, me trataré de ver series y películas lo antes posible. Así no arriesgo a que me hagan spoiler. Y así si tengo un mal día me alegro la tarde puteando a todos los demás.

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