21 días viviendo un drama musical

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Hacer un trabajo de fin de grado es un calvario (y todo aquel que diga lo contrario miente o no va a la URJC). Es un sin vivir, un caos, una alienación del cuerpo y del alma… Un drama, vaya. Sin embargo, yo tengo una ventaja: mi tema es la serie Glee y, por lo tanto, la música me acompaña. Porque ya se sabe que el drama con música es menos drama. Porque la música amansa las fieras, despierta las pelvis y arrima los corazones. Y claro, da otro aire a las situaciones dramáticas, como de película de Marisol o de Joselito, para que nos entendamos. All you need is love decían los Beatles pero lo que all you need es música y un poquito de drama. Porque ambos son la una para la otra, van juntos, de la mano (y si no, que se lo pregunten a Álex Ubago).

El caso es que yo últimamente vivo en un continuo drama. Pero drama de acabar usando peluca del pelo que estoy perdiendo. Por ello, y porque no es igual vivirlo que cantarlo, hoy en Duckspeaking:

21 DÍAS VIVIENDO UN DRAMA MUSICAL.

Sé que últimamente apenas he parado.

Amanece tan pronto…

Y yo estoy tan solo

Y no me arrepiento de lo de ayer…

Las estrellas me iluminan

Me sirven de guía…

Parece que fue ayer pero no, ya hace siete meses que tengo elegido el trabajo de fin de grado y no, no son las estrellas las que me iluminan sino una profesora fantasma que, supuestamente, está leyendo lo que yo le envió pero de la que no recibo ninguna respuesta salvo que…

Hay mucho más azul que nubes negras

Y es mucha más la luz que la oscuridad…

Digan lo que digan…

… No me está ayudando. Ni su optimismo ni su falta de respuesta me ayuda. Y yo…

Pierdo la fe

Cualquier esperanza es vana

Y no sé que creer…

Bueno sí, sí sé que creer: que no me está haciendo ni puñetero caso. Pero, ¡vaya! Un correo. Concertemos la primera cita.

Me acerco a su despacho. Llamo a la puerta y la veo allí, sentada. Sin inmutarse me dice:

Cierra la puerta

Ven y siéntate cerca

Que tus ojos me cuentan

Que te han visto llorar…

Pero, ¡¿cómo no voy a llorar?! Si estamos a 21 días de entregar el trabajo y aún no has leído ni una página de lo que he escrito. Ella se disculpa diciendo que está muy liada, que tienes muchas correcciones y que, como yo ya sabía, no había podido leer nada.

De pronto me vi

Como perro de nadie ladrando

A las puertas del cielo…

Quise llorar. Tras darme dos o tres directrices más de poca ayuda, me marché. “Bibliografía y cuida la forma”. Ajá, muy bien.

No sé qué libro mirar

Qué revista ver…

Perdido en mi habitación se me pasa el tiempo buscando cómo conseguir alcanzar mi objetivo en esos veinte días que me quedan. Diecinueve. Dieciocho. Diecisiete.

Mientras tanto miro la vida pasar

Y no sabes cuánto me cuesta aceptar

Que no contestarás…

Dieciséis. Quince. Catorce… Me manda un correo. Me dice que continúe, que aunque ella no lo haya léido, lo leerá y me dirá algo. No me creo nada…

Tu sigue así

Sigue bailándome,

sigue mintiéndome.

Sigue así

Trece. Doce. Once…

Y ya no puedo más

Ya no puedo más

Siempre se repite la misma historia…

…con esta universidad. Da la sensación de que no saben hacer nada a derechas, de que los profesores viven en un mundo paralelo en el que lo importante es llenarse el bolsillo, sin necesidad de atender a sus alumnos.

Diez. Nueve. Ocho. Ocho son los días que me quedan ahora mismo. Cuando lo estéis leyendo ya serán siete. Aún no he recibido nada de las cuarenta hojas que he escrito en estos 21 días. De verdad que cuando acabe con esto, si algún día lo acabo

No quiero más dramas en mi vida

Sólo comedias

Entretenidas…

(Continuará… O no)

Todo lo aquí presente ha sido distorsionado en beneficio del show. Cualquier parecido con la ficción es pura realidad.

Qué más da

Si todo es mentira

Qué más da

Deja que me ría

—Jonathan Espino—

[SI PINCHÁIS EN LA ÚLTIMA PALABRA DE CADA EXTRACTO MUSICAL, SE OS REMITIRÁ A LA CANCIÓN A LA QUE PERTENECE]

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