RosaPink

Lo único bueno del rosa es La Pantera Rosa y Espinete.

pantera-rosa-2El color rosa. Toda muchacha que haya intentado huir un poco siempre de las normas absurdas que impone la sociedad ve en el rosa una especie de yugo. En mayor o menor medida, desde pequeñas nos regalan cosas rosas, nos visten con vestidos rosas o nos pintan la habitación de rosa hasta que nos plantamos, decimos basta y nos negamos a los complementos rosa.

Hay que plantarse. Hay que plantarse porque de lo contrario tu adolescencia se convierte en un escenario plagado de estuches rosas, diademas rosas, repolludos vestidos rosas y demás cosas de escaso agrado.

Durante toda mi vida, especialmente después de cada uno de mis cumpleaños y celebraciones varias, me he estado planteando el porqué de esta obsesión insana de regalar artículos de color rosa a las niñas. Podría escribir mi biografía contando mis caras de desagrado, mejor o peor disimulado, con cada regalo de color rosa que me han ido haciendo.

Como sólo conozco mi caso, hablaré de él. Sé que mi comportamiento social nunca ha estado dentro de los límites de la normalidad, PERO. Para que os hagáis una idea de los niveles de peculiaridad que estamos manejando, os contaré que mis padres, cuando cumplí dos años, se percataron de que no me gustaban los juguetes. Entonces, a partir de ahí se limitaron a comunicar a mis familiares más cercanos la situación y sugirieron que me regalasen ropa, películas o libros. Vamos, lo normal con dos años.

Pero siempre había ovejas descarriadas. Evidentemente, mis padres no podían comunicar a los padres de mis amigos que no me gustaba el color rosa, así es que todos los cumpleaños me limitaba a poner caras falsas de agrado cuando entre el papel de regalo encontraba cualquier mierda de color rosa. Por qué rosa? Ni siquiera es un color bonito, ni agradable. Joder, el azul, el verde o el morado son infinitamente más agradables a la vista.

Pues no. Rosa que te crió. En la comunión, en los cumpleaños, en todos lados. Cuando cumplí quince años, mis amigos me regalaron una camiseta de deporte de color rosa. Si se hubiesen propuesto hacerme un regalo para molestarme no les hubiese salido tan bien. Una camiseta de hacer deporte a alguien que manifiesta públicamente que el deporte perjudica gravemente la salud. De color rosa. A alguien que huye de las gamas rosadas como un gato del agua hirviendo. Así es que, cuando abrí el regalo y reaccioné, creo que les pregunté con mi habitual agriedad si aquello era una broma. A partir de entonces, ni un objeto rosa más.

Las hay que huimos de este tipo de convencionalismos sociales desde pequeñas y las hay que se someten. Se ven cómodas con el color rosa. Yo que sé.

El caso es que el otro día entré en la habitación de mi prima Paula. Ya os he hablado de ella, es excepcional. Pero, al contrario que yo, no huye del color rosa. Se presta a este absurdo ritual sexista. Así es que, aunque es cierto que su madre no le plaga el armario de color rosa, sí le compra cosas de este color. Esto, sumado a la cantidad de regalos que le hacen, TODOS ROSAS, hacen de su habitación un lugar de atmósfera irrespirable.

En la pared hay un vinilo con la figura de una princesa con una rana de color fucsia. Un muele auxiliar lleno de cajones rosa, las sábanas rosa, cajitas rosas, peluches rosas. Qué pesadilla.

Así es que la intenté convencer de que ese color encierra algún tipo de mal o de absurdo. También intenté persuadirla para que odiase a Hello Kitty. Pero nada. Ella argumentó que su color preferido era el morado, igual que el mío, pero que el rosapink también le gustaba.

Pues nada, Paula, no pasa nada, mientras no bailes a Juan Magán ni te dé por amar incondicionalmente el dorado  yo seguiré teniendo todas mis esperanzas puestas en ti.

En cualquier caso, esto no es más que otro intento de que alguien me dé información acerca del porqué de que la gente regale compulsivamente artículos de color rosa a las niñas. Que no es bonito, que no es sencillo, que no es ni agradable a la vista. JODER, QUE NO, POR QUÉ OS EMPEÑÁIS? QUE NO.

Puedo tragar con moñadas del tipo “Princesa por sorpresa”, puedo pasar chorradas del tipo Álex Ubago. Pero joder, el rosa no. Parad de asociarlo a la feminidad, porque no.

Ya está bien, dejaros de gilipolleces. Es que eres muy monguer, sociedad. Es que una chica no es más femenina porque se ponga colores pastel, ni es más masculina porque hable abiertamente de pollas, mamadas y vómitos. Es que no es una cuestión de finura. Es una cuestión moral.

Pero vosotros seguid sin entenderlo y tapaos los oídos cuando algunas tías hablen de orgasmos, que así vamos a progresar muchísimo como sociedad. Muchísimo.

Y seguid regalando pijamas rosas a las chicas de catorce años. Que el progreso no se entiende sin acciones como esta.

Estefanía Ramos

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