Vivir festivaleando

Onlygodforgives

… no es tan fácil como parece. Terminé ayer de cubrir oficialmente para videodromo.es el Festival de cine de Cannes 2013. Es el segundo que cubro este año, después de haber estado en Febrero participando como prensa también en la Berlinale. Sin duda la experiencia es increíble, pero no siempre es placentera.

Se suele tener la imagen de estos festivales como de fama y famosos. Rodeados del mundo del cine, viviendo la vida y disfrutando del cine. Pero no suele ser así, de hecho en pocas ocasiones es así. Normalmente son quince días que te pasas corriendo de un lado a otro, sentándote en el suelo con el portátil tratando de adelantar tiempo y poder meterte antes a la cama; sin tiempo apenas para ver la ciudad o hablar con alguien que no tenga una tarjeta de periodista como tu. Sin abandonar los fríos muros de la sala de prensa que el festival te haya habilitado.

Y es que hay que tener verdadera pasión por el cine para hacer esto. No es que quiera decir que no todo el mundo puede hacerlo, pero hay gente que le costaría. Al fin y al cabo son quince días de levantarte, desayunar de pie mientras vas a la primera proyección, ver cine, cine, cine y meterte a dormir. Y ya está, eso es el día. Si quieres hacer tu trabajo medianamente bien tratarás de ver cada día cinco películas. No menos de cuatro, eso seguro. Cuando hablamos de cinco películas estamos ya hablando de aproximadamente diez horas de cine diarias. La primera sesión comienza a las 08:30h y la última termina a las 00:00h. Así, lo único que haces es ver una película y ponerte a la cola para la siguiente. Si te organizas bien el horario puede que consigas tener media hora para comer y cenar o incluso un tiempo de descanso en la sala de prensa. Tiempo que dedicarás a escribir como un poseso la crítica del día. Porque cada día tienes que escribir un texto de más de 1500 palabras con todo lo que has visto y no puedes irte a la cama sin escribirlo. Así que aprovechas cada segundo que tienes para sacar el portátil y adelantar el trabajo, pues sabes que es la forma de no terminar metiéndote a la cama a las 2 de la mañana (teniendo en cuenta que la hora en la que te levantas por la mañana es 6:45h aprox.). Y no sólo un día, sino uno tras otro tras otro tras otro durante dos semanas.

Aparte, tienes que decir a la gente qué has visto y qué opinas al respecto. Y refutar o corroborar todo lo que la gente que lea tu artículo dirá al respecto. Porque se tiende a hablar de “la crítica de Cannes” pero eso no existe. Ninguno de nosotros piensa exactamente lo mismo que el otro. De hecho solemos estar muy polarizados. Muy pocas películas se llevan la misma impresión de forma unánime. Así que cada vez que das tu opinión tienes que estar atento a todos los que te dirán que tal persona dijo que era otra cosa y así refutarlos o corroborarlos desde tu punto de vista (aunque siempre respetando las opiniones ajenas si quieres hacerlo verdaderamente bien). O incluso puede que te veas inmerso en conversaciones de Twitter en las que se critican cuestiones que no puedes valorar o en los que la otra parte del debate carece de datos suficientes para corroborar su opinión. La única suerte que puedes tener en este sentido es que te encuentres en un medio que no te obligue a poner notas a las películas, puede ser tu salvación en festivales como estos.

Y, además, te tragas bastantes pelis basura. Y tienes que aguantar. No es como estar en tu casa y apagar el ordenador a los 30 minutos de película. No, tienes que aguantar, porque sino no puedes decir que es mala o que no te ha gustado. Te sacrificas, haces esfuerzos para no dormirte en medio de la sala (por eso de disimular ya que es posible que cerca tuyo estén esas personas del equipo de la película que han trabajado meses para que salga adelante). Aunque a veces no puedes remediarlo.

Comes mal, rápidamente, andando de un lado para otro. La expresión “alimentación equilibrada” desaparece de tu vocabulario durante las dos semanas de festival. Bocadillos y sandwiches si eres afortunado y tienes algo de consideración por ti mismo. McDonalds y Kebab si pasas más de your body y prefieres tener la panza llena y así evitar las posibilidades de sueño.

Pero bueno, por supuesto es divertido, y te sientes durante unos días casi cuál dios en la Tierra. Todo el mundo quiere hablar contigo y que hables con ellos. Eres un privilegiado que está viendo películas que tardarán meses en aparecer y que todo el mundo lleva tiempo deseando ver. La envidia les corroe y tu puedes notarlo, en sus palabras, en sus gestos. Te alimentas de esa envidia ajena para vivir día a día, es lo que te lleva a aguantar el sufrimiento del poco sueño y la falta de descanso.

Y, además, si te buscas unos compañeros españoles siempre podrás echarte unas risas en las pausas en base de hacer chistes a la costa de Carlos Boyero. Porque al final… TAN buenas personas tampoco somos.

— Arturo M. Antolín —

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